La importancia de mamá

Este artículo tiene 15 años de antigüedad

Marcelo Giugale, director de Política Económica y Programas de Reducción de la Pobreza del Banco Mundial, resalta la importancia de concentrar el gasto público en ayudar a las mujeres a dar oportunidades de desarrollo humano para sus hijos. Asegura que luego de más de una década de investigación, han definido cuáles son las circunstancias determinantes que más importan en la lucha contra la pobreza.

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Resalta que son varias las circunstancias que influyen en las oportunidades reales que tiene un niño o joven para mejorar su nivel socio económico a través de un trabajo digno, pero al contrario de lo que siempre pensamos, las más importantes no son el apellido, ni el prejuicio, ni su religión, ni sus contactos, ni el color de la piel, ni el lugar donde uno nació y ni siquiera el ingreso familiar. Claro que todo influye, pero la más importante de todas las condiciones, la determinante de su éxito en el futuro, es la situación de la mamá.

Esto contradice nuestra percepción tradicional, nos quita la excusa de que el destino está marcado y nos permite apuntar tanto al sector público como al privado a una meta común clara y precisa. Debemos coincidir en una agenda de política pública basada en la equidad dando oportunidades de educación y acceso al financiamiento a las mujeres.

Cambiando el país… ¡en serio!

La madre se convierte entonces en la circunstancia clave y determinante para que los niños y jóvenes tengan posibilidad de mejorar su calidad de vida. De forma tal que en las próximas generaciones las desigualdades estén más relacionadas con el talento y el esfuerzo más que por las circunstancias personales, la suerte, el amiguismo o padrinazgo.

La forma de cortar con el asistencialismo y prebendarismo es a través del empoderamiento a las mujeres para que tomen mejores decisiones con respecto a la formación de los hijos. Es decir, tener sociedades más justas, con menos inequidad social y económica, depende de la oportunidad de educación y financiación que otorguemos a las mujeres emprendedoras.

Las mamás que han terminado la primaria se esfuerzan para que sus hijos terminen la secundaria, las que han terminado la secundaria batallan para que sus hijos tengan la oportunidad de obtener un título terciario. En un país donde la mitad de la población es menor a 18 años es fundamental encontrar salidas a nuevas oportunidades laborales, por lo tanto la oportunidad de capacitarse es clave en la determinación de su futuro. Pero el acceso a la educación depende prioritariamente de la madre, y de las posibilidades que ella tenga de capacitación y financiación.

Las mujeres emprendedoras en nuestro país son responsables de numerosas micro y pequeñas empresas, son cabeza de hogar a lo largo y ancho del país, las estadísticas de entidades financieras y cooperativas indican que son mejores “pagadoras” de las deudas que contraen y sus esfuerzos no son egoístas, todo lo que producen lo vuelcan a satisfacer las necesidades de sus familias.

Nadie puede negar haber nacido gracias a su mamá, pero quizás una gran cantidad de lectores también podrá reconocer que su madre ha sido determinante en las principales decisiones que ha tomado en su vida, tanto en el plano personal como profesional. Esa influencia de la madre es natural, pero lo que ha demostrado el Banco Mundial es la tendencia biológica de la madre por procurar mejorar la calidad de vida y oportunidades para sus hijos. Si ella lograra apoyo en su propia capacitación para poder mantener a su familia, hará lo imposible para lograr que sus hijos la superen y, por ende, eso repercutiría en mejorar el país.

Oportunidades

A todas las empresas les conviene contar con más consumidores para sus productos, es decir, no es rentable para nadie que el 40% de la población del Paraguay esté en la pobreza porque reduce considerablemente la cantidad de posibles clientes. La pregunta es ¿cómo hacemos para reducir la pobreza y en consecuencia lograr crecer en el mercado?

El sector privado, compuesto por las empresas y la sociedad civil, debe encontrar en esta importante información un nuevo rumbo para sus decisiones. Las empresas deberán estructurar negocios, productos y servicios pensando en las mujeres madres como consumidoras aliadas y de largo plazo. Quienes ofrezcan capital de trabajo en forma de dinero o bienes de capital (máquinas de coser, equipamiento de cocina, panadería, confitería o el sinfín de equipos y mercaderías que podrían convertir a una mujer en micro empresaria) deberán tener en cuenta que tienen un enorme mercado potencial que no solo precisa de apoyo en cuanto al crédito, sino que precisa de acompañamiento en capacitación de manejo financiero.

Las escuelas, colegios y universidades probablemente encuentren útil realizar jornadas de formación y apoyo a las mujeres de sus comunidades, independientemente a que sean madres de sus actuales alumnos, sino pensando en el largo plazo. Además, debemos cumplir nuestro rol de ciudadanos para cuidar, proteger e influir en las políticas públicas que deben estar directamente relacionadas con este sector que ha comprobado ser el potencial generador de cambios positivos a largo plazo.

En ese sentido, no podemos menos que coincidir con el Banco Mundial de que la mejor manera de combatir la pobreza es a través de otorgarle mejores oportunidades a las mujeres, quienes ya tienen el coraje y determinación. En muchos casos solo precisan mejor acceso a capacitación y apoyo financiero a sus proyectos, porque son ellas quienes cuando tienen la oportunidad de ganar un poco más de dinero reinvierten en su familia, los niños no tienen que salir a trabajar y abandonar la escuela, las mujeres pueden invertir y pueden construir un hogar mejor para su familia. (Hillary Clinton, conferencia del 08.06.10, Quito-Ecuador).

Podemos conversar largo y tendido sobre esto, pero este artículo no pretende discutir el feminismo versus machismo. A hombres y mujeres nos conviene un país más rico y con menor inequidad social y económica. Es solo sentido práctico, quiero un Paraguay mejor donde mis hijos puedan vivir dignamente, rodeados de abundancia y prosperidad. Estoy segura de que usted también. ¿Estoy soñando? Estoy segura de que no, porque construirlo depende de mí también. Pero si usted vive en una pesadilla, es hora de despertarse y pensar positivamente en que sí existe una salida, el “sexo débil” es capaz de encontrarla. Sigamos hablando de dinero, porque así aprendemos a manejarlo mejor.

Presidenta de Cadiem Casa de Bolsa SA

gayala@cadiem.com.py