Lograr que las cosas funcionen

Este artículo tiene 11 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Todos conocemos a personas talentosas que no han logrado destacarse exitosamente, pero ¿podemos identificar el motivo? Es importante tener en claro qué podemos hacer para alcanzar las metas que nos proponemos y a su vez poder influir en nuestros hijos e incluso en nuestros colaboradores con ejemplos y consejos concretos para que ellos también puedan desarrollar su potencial.

Si estamos formando un equipo de fútbol, será clave identificar las mejores cualidades de cada jugador, a fin de ubicarlo en un puesto donde sea capaz de cumplir a cabalidad con sus tareas y responsabilidades. Entonces, definitivamente, conocer nuestras habilidades nos permitirá enfocarnos en aquello donde mejores y mayores posibilidades de éxito tengamos.

No tan natural

La palabra Talento proviene del latín, definiendo etimológicamente a la unidad monetaria del mundo antiguo, la misma a la que se refiere la conocida parábola del Evangelio (De los Talentos, Mateo 25,14-30, Lucas 19,11-27). De la interpretación de esta parábola se deriva la inteligencia como la capacidad de entender o la aptitud para desempeñar o ejercer determinada ocupación.

Entonces, el talento no se trata de tener algo excepcional, sino de que lo posee quien realiza mejor que la mayoría una actividad normalmente practicada por otros, pasando por tanto a ser considerado el talento como el potencial que se puede desarrollar en función de diversas variables, distinguiéndose de los demás en su desempeño.

No obstante, el talento no es suficiente para sobresalir, se requiere inevitablemente de inteligencia emocional para asimilar asertivamente el conjunto de aptitudes o destrezas con el objetivo de realizar una tarea de manera exitosa. Al fin y al cabo, el talento dormido es un desperdicio, lo que se requiere es lograr que las cosas funcionen, en otras palabras, el talento se mide en función al resultado.

El mundo nos conoce por lo que hacemos, son nuestras acciones las que nos definen, nos diferencian y por las que somos reconocidos. Algunas habilidades son innatas y otras son aprendidas, pero ambas precisan de dedicación para ser puestas en práctica de forma excelente.

Podemos desarrollar aptitudes excepcionales con actitudes comunes. Por ejemplo, con disciplina y perseverancia se desarrolla la excelencia en la práctica deportiva o en la ejecución de un instrumento musical, este mismo concepto puede ser trasladado a otras áreas de nuestra vida.

El talento precisa de ayuda para ser desarrollado, así podemos aprender nuevos talentos o potenciar aquellos que son naturales a través de conocimientos, habilidades, experiencias y actitudes. A estas herramientas de desarrollo las podemos llamar competencias prácticas, ya que las mismas se refieren a la capacidad innata o adquirida que permite un desempeño sobresaliente de la inteligencia.

Entonces, si consideramos que los talentos comprenden la capacidad de aprender, crear, intuir y asumir responsabilidades, podemos llevarlos a la práctica potenciando las competencias adquiridas, obteniendo resultados notables en cualquier tipo de entorno y situación.

El equipo exitoso

Imaginemos ahora un equipo deportivo o un equipo de trabajo, si el talento nos permite agregar valor para el logro de los resultados, entonces resultará clave identificarlos y potenciarlos a su máxima expresión, coordinando los esfuerzos, pues el rendimiento individual promedio mejora cuando aumenta el rendimiento del equipo.

Equipos de trabajo en donde solo se destaca el excelente currículo individual suelen fracasar debido a que no se visualiza la importancia de las habilidades interpersonales y conceptuales. Así, la identificación de los talentos críticos resulta insuficiente, pues el desarrollo y retención de los mismos es fundamental para la generación de talento organizacional.

Generar talento implica desarrollar calidad humana y profesional con base en la potenciación de las capacidades individuales que logran complementarse a través de las relaciones interpersonales exitosas, dentro del marco de una filosofía organizacional determinada. Esto nos lleva a la posibilidad de lograr mejores y sustentables resultados. Puede observarse gráficamente el efecto de potenciación al que se refiere este comentario en el Cuadro N° 1.

En esta era de la tecnología y del conocimiento es cuando más se percibe al talento individual como crítico de ser atendido como factor clave y fundamental para el logro de resultados. Son los talentos humanos quienes manejan, administran y hacen crecer la riqueza económica de los capitales invertidos, por lo tanto deben ser considerados como centro de cualquier organización.

Pero las personas no somos eficientes solo por contar con la capacidad, no logramos resultados solo porque podemos hacerlo, en otras palabras, el talento no es suficiente. El desafío de los líderes organizacionales (y de los padres y profesores) radica en potenciar el talento crítico que se encuentra en la coherencia entre lo que queremos, podemos y hacemos. Esto puede observarse en el cuadro N° 2.

Tener conocimiento y querer no es suficiente, pues uno se boicotea fácilmente. Un ejemplo clásico: sabemos la importancia del ejercicio diario y de comer saludablemente, pero ¿cuántas personas tienen el hábito de hacerlo?

Personas voluntariosas que quieren desarrollar ciertas tareas, y de hecho las realizan pero con limitaciones de conocimiento, pueden cometer tremendos errores. Recuerda que el camino al infierno está empedrado de buena voluntad. Ejemplo de esto serían quienes dan limosnas en la vía pública a los mendigos, tranquilizando su consciencia con la filantropía de dar la moneda que les sobra, pero sin saber que de esa manera permiten que se siga sosteniendo el nefasto negocio de la explotación infantil.

También están quienes hacen lo que saben hacer porque para ello han sido contratados, pero no lo quieren hacer y por lo tanto cumplen con lo justo por la paga que reciben y en cumplimiento de un contrato, sin poner pasión ni ganas, son a quienes vemos con desgano y transmitiendo su mal humor, pues no tienen la camiseta puesta, no comparten la filosofía de la empresa ni les motiva su tarea diaria.

Las organizaciones que logran resultados exitosos de manera sustentable están compuestas de personas que desarrollan su talento crítico de manera consciente y constante, potenciando su capacidad con energía positiva y poniendo en práctica sus talentos a disposición del equipo. Sigamos hablando de dinero, porque así aprendemos a manejarlo mejor.

gloria@ayalaperson.com.py