Al respecto, los distritos del departamento que más vieron aumentar su población fueron aquellos ubicados a proximidad de la ruta Nº 1. Efectivamente, Misiones no se benefició del aporte migratorio que representaron las políticas de colonización, lo que se debe en parte a la naturaleza de sus suelos, constituidos mayormente por praderas naturales y de sabanas, no siempre aptas a la agricultura. Por su parte, al extremo Sur, la ciudad de Ayolas se benefició de la construcción de la represa de Yacyretá, lo que se manifestó en un importante aumento demográfico en la década de 1980.
En una región de tradición eminentemente ganadera, la agricultura no deja de marcar una importante presencia. Así es como los cultivos intensivos de soja, arroz o trigo acompañan el dinamismo reciente del sector ganadero, observa Investor Economía. En cuanto a la producción de escala familiar, se destina mayormente al autoconsumo, aunque ha conseguido vincularse a cadenas agroindustriales con rubros como el de la caña de azúcar cuya producción es industrializada para la producción de azúcar orgánica o etanol, y posteriormente destinada al mercado local e internacional. Por otra parte, el dinamismo reciente que experimentan las ciudades da cuenta de que el departamento experimenta cambios socioeconómicos de otra naturaleza, que no solo se vinculan al sector primario.
Al respecto, es sabido que el departamento de Misiones cuenta con una histórica “red urbana”, cuyo origen se remonta a la época jesuítica. Si bien los pueblos de San Juan Bautista y de San Miguel han sido fundados a finales del siglo XIX, los pueblos de San Ignacio Guazú, de Santa María, de Santa Rosa o de Santiago son mucho más antiguos. Hasta nuestros días, esta base urbana preexistente ha actuado como soporte esencial del poblamiento y de la vida social del departamento de Misiones.
Sin embargo, en la actualidad, nuevos componentes de urbanidad vienen a completar el “contenido” de las ciudades misioneras. Así, estas dejan de ser meras plataformas de servicios mínimos para transformarse en puntos muy atractivos que ven diversificarse su estructura comercial y de servicios. De este modo, el protagonismo regional de las urbes se incrementa: algunas de estas generan empleos y nuevas oportunidades además de concentrar nuevos servicios que se destinan tanto a la población como a la producción. Se vuelve entonces imprescindible comprender el contexto de cada ciudad, identificando sus necesidades específicas. Sin esto, no se podrá pretender activar o potenciar su desarrollo. Definitivamente, el crecimiento de la economía del departamento de Misiones se basa en las cadenas productivas agrícolas y ganaderas, a lo cual debe agregarse el dinamismo creciente del sector comercial y el de servicios.