¿Qué es el “semáforo de la pobreza”?

Nuestro país, al igual que muchos otros, mide la pobreza con la vara del dinero. La Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC) define el costo la canasta básica de consumo, que determina el monto que necesita generar cada miembro de la familia por mes para no ser pobre. Actualmente, dicho monto es de G. 664.297 por persona en zonas urbanas; si fuera una familia tipo de 4,5 integrantes estamos hablado de que con un poco menos de G. 3 millones por mes la misma debería adquirir los alimentos y otros bienes y servicios esenciales, relacionados con la vivienda, vestido, educación, etc. que necesita para vivir dignamente. 

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Este método unifica distintas necesidades bajo un mismo criterio: el dinero. Y más allá de que se podría debatir sobre que dicho monto es suficiente o insuficiente, es indiscutible que el uso que hace cada familia del dinero que gana varía muchísimo. Esto nos dice que aunque una familia supere el monto de la línea de pobreza, puede seguir sin tener acceso a una vida digna a la cual todos tenemos derecho. Cada familia utiliza sus recursos de manera distinta, tiene distintas motivaciones y sufre diferentes carencias, por lo cual unificar las múltiples maneras de ser pobre bajo el indicador único de dinero equivale a mezclar naranjas con manzanas.

Para intentar comprender mejor cómo las personas pobres entendían y definían su propia pobreza, el Banco Mundial realizó un estudio cualitativo muy amplio, en el que eligió y analizó reportes que resultaron de 78 evaluaciones participativas de pobreza que se llevaron a cabo en 47 países. El documento titulado ¿Alguien puede escucharnos? Voces de 47 Países, concluyó diciendo que la pobreza tiene una característica de multidimensionalidad interdependiente. Según los autores, la pobreza es un problema de género, es dinámica y compleja, está enraizada en las instituciones y tiene un fuerte componente geográfico (Narayan et al., 1999, p. 7). A pesar de ese dinamismo y de esa complejidad, el estudio reveló cuatro dimensiones que aparecían constantemente en las definiciones de pobreza de los participantes: infraestructura básica, desempoderamiento, alfabetismo y manejo de recursos.

La Universidad de Oxford ha desarrollado el índice de Pobreza Multidimensional, herramienta que la DGEEC está tratando de introducir a nuestro país. Esta herramienta utiliza un método que mide cuánta gente es pobre (incidencia) y cuán pobre es la gente, es decir cuántas carencias tiene en cuanto indicadores de su pobreza. Aunque es un esfuerzo importante y bastante difundido a nivel mundial, sigue siendo un índice que consolida en un número único los diversos aspectos de la pobreza. En este caso no es dinero, pero es un número único que si bien puede ser útil a los efectos de establecer políticas macroeconómicas, a nivel del principal tomador de decisión que es la familia pobre significa muy poco.

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Además, ¿qué puede hacer una familia con el resultado de un índice? ¿qué significa para una familia ser 7 de 10 en un índice? Necesitamos herramientas que no solo informen a los Gobiernos y entidades de desarrollo. Necesitamos herramientas que muestren a la familia cómo puede superar –paso a paso- su propia pobreza.

Eliminación de la pobreza 

¿Cómo podemos lograr que las familias comprendan los diversos aspectos de su pobreza? ¿Cómo podemos hacer que adquieran conciencia sobre la importancia de resolverlos? Si logramos generar conciencia y comprensión, las familias podrán más fácilmente tomar acciones para superar su pobreza.

La Fundación Paraguaya desarrolló una metodología llamada el “Semáforo de Eliminación de Pobreza”, que es un nuevo enfoque para eliminar la pobreza multidimensional de las familias de todos los clientes de su programa de microfinanzas de forma holística.

El Semáforo fue creado como el epicentro de un proceso de renovación, ya que, hasta su desarrollo, en su enfoque “minimalista”, la institución asumía que solo proveer acceso a crédito era suficiente para que los clientes pudiesen salir de la pobreza. Sin embargo, aunque la provisión de crédito aumentaba los ingresos de sus clientes, muchos de ellos seguían sin superar la línea de pobreza nacional, tenían ingresos inestables y no contaban con ahorros. Además, los clientes seguían careciendo de baño moderno, vivían hacinados en viviendas inseguras, cocinaban en el suelo, no tenían acceso a agua potable, no vacunaban ni educaban a sus hijos, y vivían en un medioambiente contaminado. Finalmente, muchos sufrían de baja autoestima, no tenían un espíritu emprendedor y sufrían de violencia.

Metodología integral

En respuesta a esos desafíos fue creada esta metodología “integral”, en la que, además de proveer créditos, la Fundación Paraguaya buscaba motivar a las familias a tomar acciones concretas para eliminar su propia pobreza multidimensional. Para tratar la pobreza de los clientes, la metodología del Semáforo es, al mismo tiempo, una herramienta que identifica problemas concretos (diagnóstico), y una herramienta que asigna diferentes tipos de intervenciones según esos problemas concretos (metodología de asesoramiento). En su característica de diagnóstico, el Semáforo describe las diferentes maneras en las que una familia puede ser pobre, y califica el nivel de pobreza de las familias de los clientes usando 50 indicadores y 6 dimensiones. Para cada uno de los 50 indicadores, se presentan tres posibles escenarios a través de imágenes y definiciones sencillas de lo que significa en el contexto local una situación de pobreza extrema (rojo), de pobreza (amarillo), y de no pobreza (verde). Con apoyo de su asesora de crédito de Fundación Paraguaya, las familias diagnostican su situación en “rojo”, “amarillo” o “verde” utilizando esa encuesta visual. 

La metodología de asesoramiento luego utiliza la información que resulta de ese proceso para guiar a los clientes a modificar conductas vitales que tienen influencia desproporcionada en su bienestar. Las familias reciben los resultados de su encuesta en un “Mapa de Vida”, una hoja que muestra sus resultados (rojos, amarillos y verdes). Luego, con la asesora, la familia decide cuáles cinco indicadores serán sus prioridades para trabajar ese año. Finalmente, la información producida por el Semáforo también sirve como una intervención directa; al entender mejor cómo son afectados por la pobreza en distintos aspectos, las familias se ven empoderadas a dedicar sus recursos y esfuerzos a atacar problemas concretos. 

La pobreza es compleja; es multidimensional, multinivel y se presenta en diferentes personas de distintas maneras. Por ser un concepto complejo y cambiante, soluciones estandarizadas –ya sean de oferta o de demanda– son limitadas en su capacidad de ayudar a las personas a superar la pobreza. Es necesario entender cómo la pobreza se presenta en las personas para identificar problemas específicos que las organizaciones o los individuos tienen que resolver con acciones concretas.

Utiliza 50 indicadores, agrupados en 6 dimensiones de pobreza

La metodología del semáforo de eliminación de pobreza, como su nombre lo indica, busca suprimir la pobreza multidimensional que afecta a las familias.

Permite al núcleo familiar trazar su mapa de pobreza y desarrollar e implementar un plan para salir de la misma.

La medición de pobreza se realiza a través de un software diseñado por “Hewlett Packard” de relevamiento de información y funciona con una serie de fotografías mediante las cuales cada persona encuestada se “autoevalúa”, utilizando 50 indicadores agrupados en 6 dimensiones de pobreza que mide la pobreza en ingresos y empleo, salud y medio ambiente, vivienda e infraestructura, educación y cultura, organización y participación y motivación e interioridad. Cada indicador es definido como Rojo (pobreza extrema), Amarillo (pobreza no extrema) o Verde (No pobreza). 

(*) Gerente general, Fundación Paraguaya.

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