En el pasado, el Estado paraguayo tuvo igualmente deudas con bancos privados que se agremiaron en el Club de París, que fue saldada durante la administración del general Andrés Rodríguez con la operación parecida a la aplicada posteriormente a la deuda de la Administración Nacional de Electricidad con Itaipú, que también involucró al Gobierno brasileño. La operación trascendió con el nombre de “Finelly”.
La deuda soberana es uno de los canales con que cuentan los gobiernos para financiar las inversiones de sus países; debe apuntarse empero la necesidad de resolver ciertos problemas, como cuál es el nivel máximo de endeudamiento que un país puede soportar y, tal vez el más relevante, cómo y en qué se emplearán los recursos que el país recibe de sus prestamistas.
Debe destacarse asimismo, desde la perspectiva conceptual, que hay diferencia entre deuda viva del déficit público. La deuda viva es la suma de todas las deudas a una fecha correspondiente. Por ejemplo, en el caso de Paraguay, la deuda viva a finales del primer trimestre del presente ejercicio era de 2.239,2 millones de dólares. Sin embargo, el déficit público (diferencia entre la columna de ingresos y gastos del Estado) este año, según el Ministerio de Hacienda, rondaría los 650 millones de dólares.