Talento financiero

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Todas las personas, sin excepciones, somos talentosas. El talento es la aptitud con que cuenta cada persona para realizar una determinada acción. Es decir, todos somos buenos en algo y resulta clave encontrar en qué somos mejores que los demás y pulir esa cualidad para ganar dinero.

El talento es tan importante y está tan relacionado a cada persona que hoy las empresas contemplan la gestión del talento como manera de mejorar la eficiencia y la productividad, a tal punto que los Departamentos de Recursos Humanos de antes se han transformado en “Talento Humano” y trabajan de manera transversal en las organizaciones y ya no más como un área independiente y separada a las demás.

Éxito

Cuando descubrimos nuestros talentos personales y profesionales, y determinamos una particular forma de ejercerlos, podemos lograr identificar el combustible más potente que existe para desarrollar nuestro plan de vida. A partir de allí, podemos permitirnos disfrutar casi de manera permanente de una vida exitosa, independientemente a lo que el éxito implique para cada uno de nosotros.

Particularmente, no creo en la posibilidad de inventar nuestra misión de vida, pues estoy convencida de que cuando logramos identificar nuestros talentos lo que sucede es casi mágico, ya que logramos distinguir con mayor claridad las metas y, por ende, esto nos permite trazar el plan para alcanzarlas. Es como limpiar el camino hacia la felicidad, ese horizonte donde la coherencia entre lo que pienso, siento y quiero es capaz de ser logrado.

El problema, usualmente, es que no existe una guía para identificar mis talentos. Algunos entendidos en el desarrollo humano plantean que deberíamos dedicarnos a encontrar aquello que nos hace felices, que le da sentido a nuestra vida, aquella actividad en que pierdo la noción del tiempo e incluso estaría dispuesto a realizarla sin cobrar a cambio.

Pero qué sucedería si la actividad que me gusta y responde a estas preguntas fuera, por ejemplo, el canto y a nadie le gusta mi voz; o me apasiona el fútbol, pero soy apenas bueno jugándolo; o descubro que lo que más me gusta es jugar Play durante horas y nadie está dispuesto a reconocerme esa pasión económicamente.

Aquí sería donde ingresa el concepto de talento financiero, el cuál debo aprender a desarrollar para que influya en mi toma de decisiones diarias permitiendo que la pasión de mis dones crezca sin confundir al razonamiento que puede alejarme de la realidad al alterar mi orden de prioridades.

Medición

Una acertada frase reza que “lo que no se mide, no se gestiona”, pero ¿cómo hacemos para medir todo lo que hacemos en la vida? No es necesario, solo debemos aprender a medir lo importante, así luego nos abocamos a gestionarlo.

Entonces, cuando identificamos qué metas son importantes podemos también evaluar qué necesitamos desarrollar para alcanzarlas y en base a ello empezar a medir la gestión que estamos realizando y cuál sería la estrategia que utilizaremos para incrementar la efectividad y eficiencia de cada talento requerido.

Aplicando esto a nuestra vida, podríamos identificar cuáles son nuestras prioridades, distinguiendo entre ellas los factores que a nuestro entender son indicadores de gestión. Por ejemplo, entre mis prioridades identifico, sin ningún orden específico, a las siguientes:

Espiritualidad: entendida como el vivir con coherencia y felicidad, cumpliendo con mis responsabilidades humanas y disfrutando de mis derechos con respeto a quienes me rodean.

Cuidado del cuerpo: dando la debida importancia al sueño, a las caricias y mimos, a la nutrición y a la actividad física.

Profesionalismo: destacando la actitud con la que actúo en todo momento en las actividades que me reportan ingresos económicos, fiscalizando permanentemente mi ética, honestidad y positividad.

Económico y financiero: posesión de bienes que cubran mis necesidades (incluidas algunas que puedo definir como deseo y capricho) y las de mi familia sin boicotear mi salud financiera basada en los ingresos pasivos que debo construir para vivir dignamente aunque no trabaje.

Emocional: debida atención a vivir mis emociones con satisfacción.

Relacional y afectivo: disfrute personal y social, fortalecimiento de lazos afectivos con quienes sean caros a mis afectos, como mis padres, hermanos, hijos, pareja, mejores amigos y relaciones laborales.

En algunos casos, quizás necesite poner una ponderación a cada componente, por ejemplo en el cuidado del cuerpo, cuánto influye para mí el sueño, la nutrición, etc. buscando un promedio real en cada ítem. Luego me tocará ubicar a través de un número (del 1 al ,5 por ejemplo) cómo me siento hoy con lo logrado hasta el momento en cada materia e identificar la meta a la que quiero llegar en un tiempo determinado e incluso podría ponerme metas a corto, mediano y largo plazo.

Por ejemplo, en lo relacional podría identificar como carencia la pérdida de contacto con alguien a quien aprecio mucho y ponerme como meta de corto plazo visitarlo, por otro lado, en el cuidado del cuerpo podría ser una meta bajar 5 kilos y para ello trazar un plan de alimentación que a mediano plazo me reporte un resultado sustentable, mientras que en lo económico podría ponerme como meta de largo plazo comprar una casa, y así sucesivamente.

Cabe destacar que puedo tener un talento bien desarrollado que me permita ganar mucho dinero pero si no he desarrollado el equilibrio entre mis prioridades o no desarrollo el talento financiero que se requiere para administrar eficientemente las mismas, probablemente, todo el dinero que pueda ganar será mal aprovechado.

Esto se observa comúnmente en personas con buenos ingresos pero cuyos gastos y deudas sobrepasan lo que ganan, casi sin importar cuánto ganan, pues a medida que más ingresos tienen sólo multiplican sus gastos y nuevas deudas. Básicamente, esto ocurre porque esas personas no saben lo que quieren, son como veletas al viento. Apóyate en los talentos que tienes de forma innata y desarrolla los que necesitas para llegar a tus metas. Sigamos hablando de dinero, así aprendemos a manejarlo mejor.

Vida

Algunos entendidos en el desarrollo humano plantean que deberíamos dedicarnos a encontrar aquello que nos hace felices, que le da sentido a nuestra vida, incluso, hacerlo sin cobrar.

Metas

Cuando identificamos qué metas son importantes, podemos también evaluar qué necesitamos desarrollar para alcanzarlas transcurrido un tiempo.

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