Transformar un mundo de necesidades en otro de bienestar general

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El portafolio de un reciente seminario de liderazgo avanzado, cumplido en Maui, Hawai, exclusivo para mujeres y organizado por el Instituto Haggai, apuntó básicamente a los pilares fundamentales que descansan en el cultivo de valores, adopción de una vida disciplinada como un hábito y concluyendo el desafío de formar parte de una generación de líderes que transformen un mundo de necesidades, de pobreza material y espiritual en otro diferente que de bienestar general.

La economista compatriota Zulma Espínola formó parte del encuentro que aglutinó a 32 mujeres provenientes de países en vías de desarrollo de distintos continentes. Explicó que la diversidad geográfica de los participantes permitió que, a través de los foros globales, se destaquen las fortalezas y debilidades de cada país, permitiendo mostrar los campos de acción para el liderazgo femenino en este siglo.

Las experiencias compartidas por las participantes permitieron hacer un balance de los beneficios socioeconómicos que fueron resultados de la efectiva participación en el proceso de desarrollo de sus comunidades.

Se le preguntó si hay diferencias entre el liderazgo masculino y femenino, a lo que respondió que, si bien hay aspectos comunes en cuanto al tema de liderazgo, hay factores propios del femenino, que no se traducen en la línea divisoria entre “machistas” y “feministas”, como es la creencia en general. Por ejemplo, un ingrediente fundamental en el trabajo de la mujer líder es la sensibilidad, que se traduce en un carácter de comprensión y empatía hacia el entorno y que es un elemento facilitador para políticas de bienestar familiar y social, que debe ser aprovechada por las comunidades.

Con relación al principal obstáculo en la tarea de una líder en el ámbito económico, explicó que al tocar el aspecto económico salen temas como el uso del dinero y la gestión de los recursos disponibles con miras al logro del desarrollo.

En este punto se destaca que esta limitación de recursos trunca muchos buenos anhelos de los líderes en sus
planes de desarrollo. Para ello, la mujer líder debe estar bien calificada en materia de gestión, administración de recursos y, sobre todo, habilidad para tomar medidas en tiempo oportuno.

Apuntó que no existe una figura líder femenina detrás de la última crisis financiera mundial, que por un lado se debe al difícil acceso de la mujer profesional al ámbito financiero; a que los entes con problemas tenían al frente a hombres. En contrapartida, hay grandes decisoras de políticas económicas al frente del FMI, del Banco Mundial, y varias mujeres presidentes (ejemplos en Latinoamérica son Argentina, Brasil, antes Chile, etc.), espacios gigantes ganados por estas líderes con paradigmas nuevos.

Al referirse al mayor desafío en este escenario de globalización, la economista paraguaya apuntó que las contadas mujeres líderes actuales deben encargarse de la nueva generación, y que para ello deben priorizar la formación de otras líderes con visión positiva del futuro de sus comunidades.

El rol de la mujer avanzó en Latinoamérica, comparando con ciertos casos de África y de la comunidad musulmana. Los escasos espacios accedidos deben ser escalones y puertas para que la nueva generación de mujeres líderes se ensanche y trabaje en favor del desarrollo socioeconómico de su entorno.

Trunco. Se destaca que la limitación de recursos trunca muchos buenos anhelos de los líderes en sus planes de desarrollo