Una maquinización inviable

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Un proyecto de inversión se llega a ejecutar para cubrir una demanda insatisfecha, lograr una renta y/o cumplir una función social con miras a mejorar la calidad de vida de una población. El proyecto Yguazú no va cumplir ninguno de los mencionados, al contrario, va a ser un gasto y no una inversión.

Conforme fuente de la ANDE, la represa de Yguazú es una central de “punta”, diseñada para generar energía en momentos en que la consumición llegue a picos de energía. “Estaría preparada para generar energía por tres horas al día, durante cinco días a la semana, es decir, de lunes a viernes”.

Nuestro país cuenta con un parque hidroenergético de aproximadamente 8.000 Mw. generados por las turbinas de Itaipú, Yacyretá y Acaray con 6.300 Mw., 1.500 Mw. y 200 Mw. respectivamente. La demanda actual de energía eléctrica dentro del Sistema Interconectado Nacional –SIN– es aproximadamente 2.500 Mw, de donde se deduce que 8.000 Mw. – 2.500 Mw. = 5.500 Mw. de excedente o superávit con que cuenta nuestro país. Según proyecciones, el SIN estaría llegando a consumir los 8.000 Mw. hacia el año 2025 aproximadamente.

Además, el precio de costo de energía generada en Yguazú será mayor a dólares 120 por MW, superior al precio de costo retirado de la Itaipú Binacional. Pregunto, ¿qué demanda de energía eléctrica se quiere satisfacer con el maquinado de Yguazú? ¿Se tendrán beneficios con la venta de energía generada en Yguazú? ¡Son preguntas sin respuestas!

Supongamos un proyecto para extraer minerales de la Antártida. Es un proyecto que es factible, por cuanto existen los minerales y las herramientas y equipos para hacerlo, pero no es un proyecto viable, por cuanto sus altos costos lo harían imposible de realizar, aun cuando técnicamente sea posible hacerlo.

Si definimos las palabras factibilidad y viabilidad. Las tomamos del diccionario de la Real Academia Española en línea (www.rae.es). Factibilidad: “cualidad o condición de factible”, Factible: “que se puede hacer”; Viabilidad: “cualidad de viable”, Viable: “Que, por sus circunstancias, tiene probabilidades de poderse llevar a cabo”.

Si apreciamos las dos definiciones son muy similares, claro, sin entrar en discusiones semánticas o dialécticas tal vez ahí sí encontremos una diferencia; pero el propósito de este escrito es diferenciar los conceptos dentro de un proyecto de inversión.

Un proyecto factible, es decir que se puede ejecutar, es el que ha aprobado cuatro evaluaciones básicas: Evaluación Técnica; Evaluación Ambiental; Evaluación Financiera y, Evaluación Socioeconómica.

La aprobación o “visto bueno” de cada evaluación la llamaremos viabilidad; estas viabilidades se deben dar al mismo tiempo para alcanzar la factibilidad de un proyecto; por ejemplo un proyecto puede ser viable técnicamente pero puede ser no viable financieramente, y así las otras posibles combinaciones; entonces con una evaluación que resulte no viable, el proyecto no será factible.

En la evaluación técnica se analizan los tópicos referentes al comportamiento del mercado, la tecnología disponible, los aspectos legales y la posible estructura organizacional.

Se puede tomar por separado de esta evaluación el estudio del mercado y realizar su análisis independientemente; debido a que sus resultados marcan trascendentalmente varios aspectos no solo de la evaluación técnica (tamaño, localización, entre otros) sino de la financiera (proyecciones de ventas, rentabilidad, entre otros).

La evaluación ambiental hace referencia a los resultados del estudio de impacto ambiental que se debe realizar para cuantificar y cualificar la injerencia que el proyecto causará al insertarlo en un medio biótico y abiótico; y pude ser que el impacto sea positivo o negativo.

En el caso que sea negativo también debe plantear el cómo encaminar el proyecto dentro de los parámetros de la legislación ambiental vigente y cuál es su plan de sostenibilidad del medio ambiente afectado.

En los proyectos que buscamos la factibilidad, son proyectos que buscan producir un bien o servicio para satisfacer una necesidad o colmar una expectativa; para lo cual se necesita definir su rentabilidad o no, que es el objetivo de la evaluación financiera.

Para terminar, tenemos la evaluación socioeconómica y la mencionamos así haciendo referencia y énfasis en el impacto social del proyecto, aunque en un análisis más profundo sonaría algo redundante, teniendo en cuenta que la economía, por definición, es una ciencia social que busca satisfacer las necesidades humanas materiales.

Aquí se analizarán la población afectada (cobertura del proyecto), sus impactos (beneficios o perjuicios) y su relación con las variables económicas de una región (país) por ejemplo: empleo generado, contribución al PIB, relación con el plan de desarrollo, entre otras.

Expuesto la inviabilidad de la “inversión” en el maquinado de Yguazú y considerando el costo de oportunidad, tan respetado en Economía, sugiero otros proyectos alternativos que sí son viables, especialmente en lo social:

1- Energización de centros comunitarios de pueblos originarios que habitan el Chaco, este emprendimiento puede ser encaminado a través de la Superintendencia de Energías Renovables de la Itaipú Binacional, la cual ya había hecho un estudio de factibilidad, encontrando un costo aproximado de cinco millones de dólares, para todas las comunidades.

2- Reforestación con fines económicos y/o ambientales (servicios ambientales y actividades agro-silvo-pastoriles y apicultura) las propiedades de las comunidades indígenas. El proyecto reduciría el índice de pobreza extrema de estas comunidades.

3- Dar apoyo técnico y crediticio a la cooperativa de gancheros (600 familias) para procesar los residuos sólidos del vertedero Cateura y de otras ciudades, creando trabajo digno y solucionando un problema ambiental grave.

4- Mejorar la infraestructura energética del país (alta, media y baja tensión) para posibilitar la instalación de inversiones en la industria y el comercio.

Si nos preocupamos por el desarrollo del país, debemos priorizar lo más importante, caso contrario, el 18,8% de extrema pobreza será siempre el clavo en nuestros zapatos. Por lo expuesto, considero la maquinización de Yguazú, a corto o mediano plazo, como un proyecto absurdo e innecesario por ser inviable (Yguazú será atractivo a largo plazo –dentro de 15 años aproximadamente–.

Gasto

El proyecto del Yguazú no va a cumplir ninguno de los aspectos mencionados, al contrario, va a ser un gasto y no una inversión.

Qué

¿Qué demanda de energía eléctrica se quiere satisfacer con el maquinado de Yguazú? ¿Se tendrán beneficios con la venta de energía generada en Yguazú?

(*) Funcionario técnico de Itaipú Binacional