Una maquinización inviable

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En 1948 se crea la ANDE. A casi siete décadas de la implementación de un Sistema Interconectado Nacional (SIN), desde el dictador Stroessner hasta Nicanor Duarte ya pasaron por el ente varios presidentes con sus respectivos “gerentes de planificación”. Estos burócratas, normalmente políticos, salvo honrosas excepciones, solo planificaron pobreza y atraso.

Actualmente, el organigrama de la ANDE se encuentra desfasado en el tiempo y el espacio, totalmente deficiente para el complejo mercado energético. Adolece de elefantiasis paralizante; cito algunos ejemplos de su inoperancia crónica: a) La ciudad Salto del Guairá, a 170 km de la usina más grande del mundo, cubre hasta hoy su demanda eléctrica con generadores diésel que funcionan en el patio administrativo de la ANDE. b) Hernandarias no puede albergar una industria de mediano porte por falta de infraestructura eléctrica, y conste que esta ciudad cuenta con dos centrales hidroeléctricas, Itaipú y Acaray. c) Quejas generalizadas por corte de energía eléctrica.

Todas estas anormalidades son traducidas en pérdidas y, a su vez, pueden clasificarse en dos grandes grupos: pérdidas técnicas (16%) y pérdidas de gestión (16%). Para curar esta malformación comercial y técnica, que suman 32%, se necesitarán aproximadamente US$ 2.500.000.000. Solo así el SIN podrá ofrecer seguridad energética a los inversionistas y usuarios en general.

Considerando el costo de oportunidad y entendiendo como tal a aquel en el que se incurre al tomar una decisión y no otra, vemos que las pérdidas se pueden comparar, en casi todos los casos, a negligencia culposa. Este costo representa el valor o utilidad que se sacrifica por elegir una alternativa A y despreciar una alternativa B. Tomar un camino significa que se renuncia al beneficio que ofrece el descartado.

Para cada situación siempre hay más de una forma de abordarla, y cada forma ofrece una utilidad mayor o menor que las otras; por consiguiente, siempre que se tome una u otra decisión se habrá renunciado a las oportunidades y posibilidades que ofrecían las otras (Costo de oportunidad mayor o menor). Evaluar con exactitud la opción que tenga menos pérdidas o la que ofrezca mayor utilidad, nos llevará a la decisión ideal.

En el 2008, un pa’i (Lugo) “descubrió” que era factible y al mismo tiempo viable repotenciar cinco transformadores de 375 Mva a 470 Mva, además, habilitar dos transformadores (TX-RX y T5-R5) en la Subestación margen derecha de la Itaipú Binacional (SEMD). De igual manera, la ampliación de esa estación posibilitó la construcción de la primera línea de 500 kV en nuestro país, con posibilidad de transportar 1.200 Mva. En pocos meses más estaremos contando con el seccionamiento de dos líneas de 500 kV, la que, una vez concluida posibilitará a nuestro país retirar de la Itaipú Binacional toda la energía eléctrica que nos corresponde.

Estos emprendimientos devienen del acuerdo Lugo-Lula. Lo triste es que algunos proyectistas e ideólogos de estas obras esenciales ya tomaron sus vacaciones forzosas de Itaipú, por miserables mesquindades políticas (el exviceministro de Minas y Energía Ing. Hugo Cacase y uno de los eruditos del sector, el Ing. Axel Benítez).

Así como evoluciona la demanda en Paraguay, se necesitarán en breve más líneas de transmisión de 500 kV, desde Itaipú y Yacyretá hasta los centros de consumo. Podemos deducir, finalmente, que nuestro problema actual no es la generación de electricidad, sino la decadente infraestructura del SIN. Es por ello que insistimos en que la maquinización del Yguazú es innecesaria e inviable en el presente; optar por esta decisión equivale a aumentar la “cesión” de nuestra porción no utilizada, a precio de costo. Algunos números como ejemplos de costos de energía eléctrica retirado por la ANDE de la central hidroeléctrica Itaipú:

1- Costo de energía garantizada de Itaipú: 47,27 US$/Mwh.

2- Costo de energía adicional a la garantizada: 4,44 US$/Mwh.

3- Costo unitario estimativo del proyecto Yguazú 120 US$Mwh.

Dadas las cifras, podemos concluir que el proyecto de maquinización del Yguazú es inviable.

Por lo tanto, sugiero optar por la utilización plena de nuestra energía; para ello se necesitará un gramo de patriotismo y otro de inteligencia; el presidente que lo logre ascenderá a la categoría de estadista. Esto, a su vez, nos llevará a contratar administradores con visión holística, quienes tomarán decisiones que convengan a los altos intereses nacionales y no a los bajos intereses personales. Luego, salir del pozo del subdesarrollo (18 % de pobreza extrema y 40% de pobreza general) ya estará solo a un pasito.

Costos

El costo de la energía garantizada de Itaipú es 47,27 US$/Mwh; de la adicional, 4,44 US$/Mwh. Costo estimativo del proyecto Yguazú, 120 US$/Mwh.

(*) Funcionario técnico de Itaipú Binacional