Acosta “Al Gobierno le faltan resultados”

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Que no pase nada y se continúe en el rumbo de siempre, ese es el verdadero riesgo para nuestro país, afirma el analista económico Alberto Acosta Garbarino. Considera que al Gobierno le faltan resultados inmediatos.

A punto de cumplir un año, la administración de Horacio Cartes es motivo de análisis en su aspecto económico. Acosta Garbarino advierte que el Gobierno consiguió imponer un equipo técnico, pero a costa de ello desaprovechó los cuatro meses del periodo de transición para apurar las medidas necesarias. Cree que la aprobación inmediata de ciertas leyes fue el logro más importante, sin embargo, apunta como déficit la falta de resultados de corto plazo y, fundamentalmente, la carencia de un conducto de comunicación con los diferentes sectores del país. En esta entrevista realiza un repaso del desempeño del Ejecutivo y acota algunas sugerencias.

¿Cómo ve el trabajo, hasta ahora, de la actual administración gubernamental? Para evaluarlo hay que hacer un análisis de la situación, de cómo se reciben las cosas: este Gobierno tuvo un arranque con mucha fuerza, usando la palabra de Uribe (Álvaro, expresidente de Colombia), es clave tener triunfos tempranos, tres o cuatro triunfos importantes de entrada. Primero fue la composición del gabinete ministerial, eminentemente técnico, donde no se aceptó aparentemente ninguna presión político-partidaria. Ese fue un primer triunfo, pero se hizo a costa de demorar la nominación del gabinete. Ganó las elecciones de abril, pero asume en agosto y el gabinete fue nombrado realmente 15 días antes de asumir.

Eso les hizo perder tiempo. Eso hizo que se pierda todo el periodo de transición, los cuatro meses. La transición se hace ministro con ministro. Este gabinete se desayuna con la realidad sobre la marcha, cuando asume. El triunfo fue evitar la presión partidaria, pero eso ocasionó la pérdida de cuatro meses. El segundo tema positivo: hizo aprobar en tiempo récord leyes importantes, como la APP (alianza público-privada), responsabilidad fiscal, de defensa, que le dio poderes amplios.

¿Y cuáles son hechos negativos? El Gobierno nació con mucha fuerza, pero después hay como un silencio. A partir de allí, no se vio nada o no se comunicó. Entonces creo que le falta básicamente resultados, claramente el caso de la seguridad es el más patente de todos, porque se le concedió amplios poderes y, al contrario, tenemos todos estos problemas que ocurren con el secuestro de este chico (Arlan Fick).

¿En el ámbito económico qué pasó? Se nombra un gabinete técnico, se consigue aprobar leyes importantes, pero para largo plazo. En el corto plazo lo que hubo fue una frenada general. La nueva administración toma el control, se encuentra con un problema de caja y con el tema de culpar de todos los males al Gobierno anterior, se hace una frenada general. Si uno mira las inversiones en obras públicas, en el primer trimestre fue cayendo y prácticamente se frena en los últimos meses del año pasado. Entiendo que hay que ordenar la casa, pero tampoco se puede llevar a una parálisis general, como se llegó en un momento determinado.

¿Cree conveniente hacer cambios de ministros? Antes que cambios de personas, acá debe existir cambio en el estilo de gestión. Hay que hacer hincapié en el tema de la comunicación. Es un Gobierno que casi no se comunica, el Presidente habla poco, marca poco rumbo en su discurso. El jefe de gabinete, que es López Moreira (Juan Carlos), mirando la experiencia de otros países, debería ser el que permanentemente esté comunicando lo que se hace. No lo hacen el Presidente ni los jefes de gabinetes ni los ministros. Los ministros están más en temas de coyuntura de sus áreas. Lo que falta es una visión general.

¿Cómo ve el Ministerio de Hacienda? Se habla de nuevas modificaciones impositivas. Todo se puede hacer, pero con mucha comunicación, esa es clave. Hablé una vez con un exministro de Hacienda que me decía: “A mí no me gusta hablar”. Le manifestaba que no es que tiene que hablar, tiene que participar de la comunicación pública. No se puede estar ausente. Este Gobierno tiene realmente un vacío de voceros. Hay una gran centralización en el primer anillo del Presidente y se debería buscar un esquema de descentralización. Eso genera un cuello de botella que hace muy difícil la gestión.

¿Le parece que hay trabajo en equipo? El equipo está trabajando en lo que puede: el Banco Central mirando la inflación, Hacienda buscando equilibrar el presupuesto para entrar dentro de los límites de la ley de responsabilidad fiscal; lo que falta es esa visión colectiva conjunta y que se comunique a todos los sectores de la sociedad. Un ejemplo: el presidente del Banco Central (Carlos Fernández Valdovinos) anunció cambios en la ley de bancos, pero no se sabe qué cambios son. El mismo gremio bancario no sabe, nunca se discutió. Siempre, ante la falta de información, se llena con la imaginación. Se debe comunicar y conseguir el apoyo necesario para llevar adelante los cambios.

¿Alguna medida económica concreta que haga falta? La economía está dentro de lo que se pronosticó. No sentimos esa parálisis que algunas personas mencionan, pero tampoco sentimos el nuevo rumbo del que otros hablan.

La economía está trancada. La economía tiene un sistema mixto: hay sectores que han crecido claramente, el agrícola y ganadero y su cadena tienen un buen año; el crédito sigue creciendo, el crédito de consumo sigue creciendo, el consumo con tarjetas creció en el primer trimestre con respecto al año pasado, o sea, con los números no veo que haya paralización; otra cosa es la percepción, pero los números no dicen eso.

Algunos sectores quizás estén parados. Hay sectores que están parados o han caído mucho. La actividad de frontera es algo que cayó, tenemos información de entre 35 % a 40 %, eso es importante. Por otro lado, también cayó la operación de los importadores legales por todo el tema del contrabando, sobre todo desde la Argentina. El sector de la construcción ha sufrido una frenada respecto al año pasado. Pero en promedio, sumando y restando, confirmamos nuestra previsión de crecimiento del 4,6 %, que es bueno para el Paraguay.

Algo que afecta al desempeño económico siempre es la cuestión política. En el tema concreto del partido Colorado y las divisiones internas, las municipales en puertas, ¿existe algún riesgo para el país? Hay riesgos, pero te diría: al poner en blanco y negro, el riesgo más grande es que no ocurra nada. Puede que no ocurra el nuevo rumbo y se siga en el mismo de siempre, ese es el riesgo más grande. No veo inestabilidad política ni cosas que afecten profundamente, la economía tiene una dinámica. Estos 10 años hemos crecido prácticamente sin el Estado. Lo que hizo de bueno el Estado es que no interfirió. Siempre hay temas populistas en el Congreso, pero cosas relevantes no.

¿En el sector privado se siente la venida de inversión extranjera? Sí, se ve mucho interés. Diría que no tanta realidad todavía. Ahí repito mucho la frase del presidente de la firma Fujikura, Ignacio Ibarra, quien es amigo mío y dice que el Paraguay es una maravilla en el PowerPoint, energía abundante, sistema impositivo simple, tasas bajas, costo laboral relativamente bajo, todo es atractivo; pero después en la realidad, cuando uno viene y mira, quiere instalar una fábrica y necesita de una línea de transmisión eléctrica, pero la Ande no hizo nada con la plata de los bonos soberanos. Tenemos mucho discurso, pero en la práctica no es fácil el tema. Tenemos que bajar el PowerPoint a la realidad. Ahí se nota la incapacidad de gestión del sector público. El riesgo para el país es que no pase nada.

rsosa@abc.com.py