ara el Banco Itaú, realizar una gestión sustentable es también una forma de garantizar el crecimiento del negocio, generando valor económico, social y ambiental, y asumiendo el compromiso de adoptar un rol de agente de transformación con todos los grupos con los cuales establece relaciones.
“Buscamos estar presentes en el desarrollo de la sociedad, porque sabemos que el crecimiento del país es el que garantiza la sostenibilidad de nuestro negocio”, refiere Patricia Torrents, del área de Calidad y Sustentabilidad de Itaú.
El banco tiene como política apostar fuerte en los países en los que actúa, resaltando lo mejor de los sitios en donde se encuentra presente. “Desde el 2010, volcamos nuestra imagen institucional a la campaña de cultura, ya que creemos que un país se construye a partir de una cultura que lo identifica. Por eso, quisimos resaltar aquellas cosas que nos unen como nación”, sostuvo Torrents.
La campaña cultural se fundamenta en diversas manifestaciones de arte que el banco acompaña. “Fomentamos la producción artística nacional dando apoyo a películas paraguayas, realizando materiales bibliográficos que rescatan la cultura, impulsando la difusión y valoración de la música paraguaya, entre otras”, señala Torrents.
Pyporé. Uno de los proyectos que apoya Itaú es Pyporé, la huella franciscana, de la mano de la Fundación Tierranuestra y la Cotur Ltda., que dirigieron todo el proyecto desde sus inicios en el 2008.
“Desde el primer momento, el proyecto nos apasionó, pues compartía la misma esencia que estábamos decididos a apoyar, que era rescatar lo mejor de nuestra cultura. Estamos seguros de que Paraguay tiene gran potencial como destino turístico; existen varias atracciones en nuestro territorio que ofrecen la posibilidad de tener experiencias únicas y este proyecto nos permitía contribuir con el desarrollo de este sector en nuestro país”, mencionó.
Itaú se involucró con el proyecto desde distintos ámbitos, colaborando con el financiamiento de actividades, como la preservación del templo de San Buenaventura de Yaguarón, considerado como la obra de arte más importante dentro del patrimonio arquitectónico del arte barroco franciscano, y el desarrollo de la atracción Paseo de Música y Luces que tocan el alma, con la que se resaltan las obras dentro del templo.
También contribuyó con el acondicionamiento de talleres de artesanías y la compra de un bus para realizar los recorridos. Además, se realizaron festivales, seminarios y el concurso de fiestas populares Pyporé Mimbi, que rescata el valor de celebraciones tradicionales.
“Como en todas las actividades que el banco realiza, buscamos involucrar a nuestro equipo. Por eso, uno de los aportes más importantes fue la realización del programa de voluntariado Itaú Oipytyvõ Pyporé, mediante el cual funcionarios de la entidad bancaria fueron entrenados para asistir y asesorar a dueños de empresas que se adhirieron al programa y debían cumplir ciertos indicadores para lograr el sello Pyporé, y acceder a los canales de comercialización que ofrecía la Cotur Ltda.”, expresó Torrents.
“Fue una experiencia sumamente enriquecedora no solo para los empresarios, sino también para nuestros voluntarios, que compartieron sueños, desafíos y lograron valorar aún más el trabajo de nuestra gente y los encantos de esta tierra”, asegura Torrents.
Conducta coherente
El cumplimiento de las cuestiones legales le otorga a una empresa la licencia para operar. Sin embargo, es la comunidad en la que se inserta la que le otorga la licencia para prosperar. Partimos de esta afirmación, ya que son cada vez más las compañías que están sintiendo el impacto de tal relación.
Las operaciones de una empresa generan todos los días un impacto en el entorno, tanto en lo económico como en lo social y ambiental, que afectan (positiva o negativamente) el desarrollo de una comunidad. Esto es algo que las empresas deben reconocer, gestionar y comunicar, con la intención de hacer explícito su compromiso.
Además de hacer buenos negocios, ofreciendo servicios y productos innovadores, las empresas deben comenzar a posicionarse en la mente de los consumidores por otros atributos que contribuyan e impulsen el desarrollo sustentable de la sociedad. El ámbito temático desde el cual se proyecten (cultura, tradiciones, deporte, derechos humanos, etc.) debe ser coherente con su visión de negocios, solo así podrá tener continuidad en el tiempo e incidir verdaderamente en los procesos de cambio que necesita cada comunidad.
6 meses de intenso trabajo entre voluntarios y empresarios de diferentes rubros fueron necesarios para cumplir los procesos para la certificación Pyporé.
118 colaboradores del banco participaron como voluntarios en los entrenamientos de turismo sostenible y buenas prácticas en la gestión de negocios.
40 establecimientos de diferentes rubros —gastronomía, alojamiento, esparcimiento y artesanías— lograron la certificación Pyporé.
