1- Reconocer el problema: el impacto de internet en los modelos y la generación de negocios y en el marketing es enorme y evidente. Por eso, primero conviene tomar conciencia de las ventajas que el mundo digital es capaz de ofrecer.
2- Visualizar oportunidades: hay una gran cantidad de empresas que están trabajando con ejecutivos jóvenes, y eso se debe principalmente a la rapidez con que se desempeñan. Esta realidad está condicionada sobre todo por la forma en que aprendieron a desenvolverse con las herramientas digitales emergentes. Hoy el cliente maneja las redes sociales, por lo que es importante estar en ellas también.
3- Sumergirse en la red: para ser parte de las nuevas tecnologías se debe partir de la férrea voluntad de hacerlo. Crearse una cuenta en alguna red y ver cómo funciona sería el primer paso. Está probado que el aprendizaje puede ser lento, pero es seguro. Hay que ir sin prisa, pero sin pausa.
4- Aprender de los jóvenes: para ir indagando en las innovadoras posibilidades digitales, lo más efectivo es escuchar a la gente joven. Ellos están familiarizados con el tema, lo tienen digerido y cuentan con la voluntad de enseñar. Lo más fácil es consultarles a los hijos o incluso a los mismos nietos, que nacieron con las tecnologías.
5- Capacitarse: si bien explorar es bueno, es verdad que trae sus riesgos, como sería decir algo inadecuado en Twitter por no comprender que es un foro público. Hay firmas especializadas que instruyen cómo sacar provecho a las redes sociales. También está la alternativa del autoaprendizaje, a través de una infinidad de sitios y blogs relacionados con mejorar las estrategias digitales.
Fuente: América Economía