Reglas de juego claras es lo que la mayoría de los empresarios reclaman al siguiente mandatario como medida para incentivar las inversiones nacionales y extranjeras. El presidente de la Cámara de Anunciantes del Paraguay, Carlos Jorge Biedermann, pide que se tengan también seguridad física y jurídica, capacitación laboral, infraestructura de mejores estándares, que se aprovechen los activos estratégicos del Paraguay y, especialmente, la disponibilidad energética, el dividendo demográfico y la ubicación geográfica.
Al presidente del Club de Ejecutivos del Paraguay, Javier Bernardes, le parece que las medidas básicas en este tema no pasan por el Poder Ejecutivo, sino por la Justicia. “Paraguay tiene un déficit con respecto a la seguridad jurídica, y te pueden cambiar las reglas de juego en cualquier momento”, dice.
La presidenta de la Cámara Paraguaya de la Construcción (Capaco), Ana Luci Porro, cree que son necesarios más incentivos fiscales e infraestructuras que ayuden a disminuir el costo de salida de productos nacionales.
De entre muchas medidas que suelen implementar los países, el presidente del Centro de Importadores del Paraguay, Max Haber, habla de una ley marco de alianza público-privada, y de la apertura de zonas francas y parques industriales. Recomienda la creación de un ministerio de economía y de un ministerio de comercio exterior para fortalecer y facilitar el accionar de las instituciones y agentes relacionados a las operaciones de exportación e importación, que tienen un efecto multiplicador.
Acerca de la participación del sector privado en empresas públicas, todos los consultados opinan qué se debe dar. El economista Daniel Correa aconseja que el sector privado participe en cada sector en el que no exista capacidad financiera y de gerenciamiento, como en vías de comunicación y logística. “Algunas de las empresas públicas deberán necesariamente abrirse al capital privado, siempre y cuando esto sea para mejorar y ampliar los servicios para la población”, afirma. Porro recuerda que está en estudio la ley de políticas público-privadas, que dará el marco legal a esta participación en inversiones. Aeropuertos, puertos, autopistas, pequeñas usinas, la línea de 500 kV de Yacyretá para interconectarse a la líneas de Itaipú e innumerables otras inversiones fueron mencionadas.
Biedermann resalta el caso de la ANDE y la Essap, que no tienen ni tendrán capital para inversión y actualización, según sus palabras. Pero advierte que debe ser siempre con la supervisión del Gobierno para cuidar que los servicios se entreguen con eficiencia, calidad y buen precio. A esto, Bernardes suma la Industria Nacional del Cemento. “No es momento de que el Estado siga con compañías de telecomunicaciones y Petropar se tiene que transparentar y tercerizar. El Estado ha demostrado ser un mal administrador”, critica.
Ante la consulta de subir o bajar impuestos, eliminar o crear tributos, la respuesta unánime de los empresarios fue ni aumentar ni crear más impuestos, sino mejorar la recaudación con controles y sanciones más estrictas para los evasores.
El presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Eduardo Felippo, solicita no variar la carga impositiva, pero sí hacer un esfuerzo para que todos paguen sus impuestos, coincidiendo de esta manera con los demás entrevistados. El titular del Club de Ejecutivos del Paraguay aclara que siempre que se le pregunte a un empresario sobre el tema, este querrá bajar los impuestos. “Es natural”, añade, pero se debe hacer que todos paguen, ya que en el país apenas el 25 % cumple con esta obligación. A su criterio, los valores de los impuestos son correctos, pero si el Estado necesita más plata, se debe hablar también de una calidad del gasto.
El economista Correa va más allá e indica que una reforma tributaria debiera abarcar un aspecto más general. “La generalización de impuestos como los impuestos indirectos (IVA) y los impuestos a la renta (empresarial y personal) es indispensable. El impuesto se debe aplicar a las ganancias de las actividades económicas. La reforma del Imagro es una necesidad en materia de transparentar lo que deben pagar los productores del sector, pero también se deben establecer claramente los gastos tributarios (exenciones tributarias) que existen en el país. No debemos perder de vista que esa revisión debe ser para tener un régimen simple y sencillo, pero más equitativo”, manifiesta. Es decir, que los que ganan más, paguen más.
Max Haber rememora que la experiencia de la reducción del impuesto a la renta, del 30 % al 10 % para las personas jurídicas, permitió quintuplicar la recaudación en pocos años, generando mayor formalidad, además del impuesto a la renta personal y el IVA al nivel del 10 %. “Se ha cumplido el principio de que impuestos bajos generan mayor formalidad. Y todo posible aumento de impuestos se traducirá en potenciar la evasión impositiva”, agrega.
Más empleos
Al futuro ocupante del sillón presidencial, los empresarios instan a generar condiciones que promuevan la inversión tanto pública como privada. Específicamente, Biedermann le sugiere invertir en infraestructura y en capacitar a la mano de obra. “Hay que incluir al país en la economía y sociedad del conocimiento. El modelo económico que se aplica está agotado o, por lo menos, no produce los resultados necesarios”, apunta.
La presidenta de la Capaco propone una política estatal de industrialización diversificada del país, con cadenas productivas de mayor inserción de la agricultura familiar, incentivo también a las pymes en el valor agregado y aumento sustancial y sostenido de las inversiones públicas en infraestructura vial e infraestructura social; es decir, viviendas, escuelas, puestos de salud y servicios de agua, desagües cloacales con plantas de tratamientos, entre otros. Añade que se debe tener un crecimiento promedio anual de estas inversiones en el orden del 33 %.
Correa ve que la generación de más puestos de empleos se puede lograr facilitando las condiciones y los costos para la apertura de empresas, así como apoyando al sector manufacturero, que puede absorber gran cantidad de trabajadores con una especialización moderada, dándoles trabajo estable y buenos ingresos. “Industrialicemos lo que el mundo quiere, donde somos competitivos y son demandantes de mano de obra. Un sector manufacturero demandante de insumos del sector agropecuario generará una dinámica en los productores pequeños y medianos, generándoles un desarrollo rural más sostenible”, refiere.
El presidente de la UIP cree que esto se puede lograr mejorando la aplicación de las leyes laborales y dar instrucciones al Ministerio de Justicia y Trabajo para modernizar la relación de los sindicatos con los patrones.
Por otra parte, la Federación Nacional Campesina (FNC), el mes pasado, realizó su vigésima marcha por la capital del país, trayendo también sus reclamos y pedidos al actual y futuro gobiernos. Claman contra el latifundio, solicitando que se realice al fin la tan postergada reforma agraria. Expusieron su postura contra el avance de la agricultura empresarial al que denominan “la sojización” y los transgénicos, abogando por la producción nacional. La secretaria general de la FNC, Teodolina Villalba, se quejó del envenenamiento masivo de las comunidades y la contaminación del agua, que están llevando a la desesperación a los ocupantes de distintos asentamientos, debido a las enfermedades y daños a la producción que ocasionan.
Dólar
Lo que el sector privado espera en cuando a política monetaria es que se mantenga la intervención del BCP en casos específicos, para que el cambio no sea brusco, y que el mercado vaya determinando el precio. Correa recomienda que se profundice la utilización de las herramientas financieras como forward y dólar a futuro para atenuar las oscilaciones e impedir la pérdida de competitividad. Biedermann cree que se debe tener una política monetaria que acompañe la situación del dólar en la región, evitando la especulación.
“Industrialicemos lo que el mundo quiere, donde somos competitivos y son demandantes de mano de obra. Un sector manufacturero demandante de insumos del sector agropecuario generará una dinámica en los productores pequeños y medianos generándoles un desarrollo rural más sostenible”. (Daniel Correa).
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