AGZ incursionó en la impresión de documentos valorados hace casi 30 años como parte de su política de innovación constante. “Tener un nombre reconocido en el mercado nos ayudó, porque imprimir cheques o valores pasa principalmente por la confianza, no por una cuestión tecnológica ni por la capacidad de comprar máquinas especiales”, afirma Christian Eulerich, ingeniero industrial gráfico y director de Artes Gráficas Zamphiropolos SA.
Paraguay cumple con los estándares mundiales en materia de resguardo, calidad y diseño en impresión de cheques. “Nuestros cheques tienen numerosos niveles de seguridad que, inclusive, en otros países de la región no existen, pero eso está vinculado con el país en que vivimos, donde hay mucho intento de fraude. Por eso nuestras impresiones están protegidas. En Brasil, hasta hace poco los cheques aún utilizaban papel común. Acá se confeccionan en papel de seguridad con marca de agua, fabricado en Brasil solo para nosotros”, detalla Eulerich.
Tendencia a la baja
Con el avance de la tecnología, es una realidad que este documento tiende a su desaparición mundial. “Comparando con hace diez años, Chile bajó tremendamente el uso de cheques debido a las transacciones electrónicas. A Paraguay le quedan aún muchos años, pero como empresa sabemos que luego ya no será un negocio importante para nosotros, aunque falta mucho por bancarizar en Paraguay”, señala.
El 40 % de la producción total de AGZ corresponde a impresiones de documentos de seguridad y el 100 % de los bancos de plaza le encomienda sus cheques. “Creo que tiene que ver con nuestra formación, conocimiento tecnológico y trayectoria, que nos posicionan como una empresa seria, honesta y transparente”, indica.
Se ocupa también de otros documentos valorados como pasaportes, etiquetas de seguridad y, desde hace años, de las hojas notariales del Colegio de Escribanos del Paraguay. Acerca de las maquinarias empleadas, el ejecutivo explica que son las mismas que se usan para una etiqueta común. “La gran diferencia radica en los insumos y el know how que hemos desarrollado”, ratifica.
El ingeniero Eulerich destaca que AGZ fue la primera imprenta con certificación ISO 9000, obtenida en 2004. “Con orgullo lo digo, pues tardamos tres años en prepararnos para certificar, ya que nuestros controles de calidad van desde el ingreso de la materia prima hasta la salida del producto. Hacerlo así toma buen tiempo”.
Protocolos de seguridad
La compañía cuida minuciosamente los procedimientos en las dependencias de impresión de cheques, que son totalmente independientes al resto de la planta industrial. “Revisamos la basura, se recicla el papel sobrante, hay una persona que acompaña esto y volvemos a mirar cuando se tira la olla de reciclado. Con los empleados del área nos costó mucho lograr un acuerdo para que se desvistan antes de salir, puesto que un cheque se puede meter en cualquier parte”. Revela que realizan seguimiento a sus técnicos gráficos: “Cada seis meses vamos a sus casas, sabemos dónde viven, qué hacen sus padres, quiénes son sus vecinos. Hablamos con ellos, controlamos sus movimientos; si uno cambió de vehículo, averiguamos cómo consiguió el dinero. Siempre estamos atentos y así ya descubrimos muchísimas cosas”.
Los protocolos de seguridad fueron creados por la misma empresa. “Permanentemente visitamos otras imprentas del mundo para observar, pero finalmente cada una implementa su propio protocolo. Por ejemplo, los depósitos de materia prima de seguridad solo se pueden abrir entre tres personas y tienen dos candados y llaves diferentes. Para sacar algo se necesita contubernio con un cómplice”, comenta Eulerich, asegurando que todo se encamina bajo los cánones de protección más altos y que trabajan con la Policía, la Fiscalía de Delitos Económicos, el Ministerio Público y los bancos.
Otro agregado es que cada cheque está preparado para protegerse, porque hasta el último momento antes de su entrega le añaden ciertos detalles. “Si nos roban, de todos modos no cumplirá aún con todos los implementos de seguridad y un cajero puede notar si no es legal”, subraya.
Así nació AGZ
Fue fundada en 1954 por el contador Heraclio Zamphiropolos y su esposa, Edeltraut Behmack. Como gerente general de la imprenta El Arte aprendió los secretos. Cambió su vehículo por un local en la calle Luis A. de Herrera y pidió prestadas a un tío unas máquinas viejas. El fundador obtuvo un crédito, compró máquinas automáticas Heidelberg y despegó.
Luego fueron a la calle Independencia Nacional y desde hace casi 18 años están sobre la avenida Artigas. La segunda y la tercera generación a cargo de la empresa estudiaron en Alemania, siguiendo con la tradición de ser “imprenteros”.
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