La elaboración de modelos científicos fue clave para el descubrimiento de la estructura del ADN por Watson y Crick, en 1953, y vigente hasta hoy día.
Los dos tipos de ácidos nucleicos: ADN y ARN (ácido ribonucleico) se construyen uniendo nucleótidos. Estos constan de tres partes:
Un azúcar de cinco carbonos (pentosa). Desoxirribosa en ADN y ribosa en ARN.
Un grupo fosfato que es la parte ácida de los ácidos nucleicos.
Una base que contiene nitrógeno y tiene uno o dos anillos de átomos en su estructura.
Hay cuatro bases diferentes tanto en ADN como en ARN, por tanto, existen cuatro nucleótidos diferentes. En ADN son A, T, G, y C y; en ARN: A, U (uracilo), C y G.
La base y el fosfato se unen al azúcar mediante enlaces covalentes en cada nucleótido. Los nucleótidos se unen entre sí en una cadena mediante enlaces covalentes entre el fosfato de un nucleótido y el azúcar pentosa del siguiente nucleótido. La secuencia de bases es el almacén de la información genética, y el esqueleto fosfato y azúcar garantiza que el almacenamiento sea estable y seguro.
Fuente: ALLOT, A. et al. 2015. Biología (versión española). Oxford. Reino Unido.
