Amistades diferentes

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Amistades diferentes
Amistades diferentes

Cuentos para creer en los demás

Hoy es un día muy especial, ¡celebramos la amistad! y desde esta página queremos saludar a todos los amigos visibles e invisibles: a los colegas docentes del Paraguay, a la promoción 93 del ISE, a los dibujantes, técnicos, coordinadores y distribuidores de El ABC Escolar de ABC, que hacen posible la llegada de nuestro aporte educativo a todos los rincones del país. ¡Feliz día del amigo para todos!

«Una amistad que no se fundamente en la verdad no es verdadera amistad».

(D. Quijote a Sancho)

Actividad de prelectura

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1.1- Conversa con el compañero.

¿Alguna vez conocieron a alguien que de lejos les pareció muy serio o enojado, pero que luego de una conversación les haya hecho cambiar de idea?

¿Qué clase de amigos prefieren?

Lectura

2.1- Lee con atención el cuento de Horacio Quiroga

El coendú

El coendú existe en el nordeste de la República, un animal curiosísimo con aspecto de puerco espín y erizo a la vez, cubierto con larguísimas púas de sombría fama. Se dice de él que, al ser atacado, lanza sus flechas contra su enemigo con la velocidad de una bala y esto, desde ocho a diez metros. Dichas púas, según la creencia popular, son venenosísimas y no se pueden arrancar ya de la carne. A tal monstruo se le llama coendú. Es un animal bastante raro, que apenas se encuentra una que otra vez en lo más sombrío del bosque. Quiso la suerte un día que un poblador me trajera un coendú recién cazado y que según él, estaba furiosísimo. El animal venía dentro de una bolsa y la bolsa dentro de un cajón. Con gran dificultad, sacamos al monstruo de la caja, pues, erizado como estaba a más no poder, se resistía, apoyando sus mil púas contra la tela. Logramos al fin sacarlo por su cola prensil y lo colocamos en una jaula, donde pude, por fin, observarlo a mi gusto. Lo más admirable de aquel «monstruo» es la dulzura de sus grandes ojos saltones; dulzura de un ser inofensivo y tímido, como lo es en efecto el coendú. Cuando no se le asusta, mantiene adheridas al cuerpo sus larguísimas púas y parece entonces que llevará encima una gran capa verdosa de hilos longitudinales.

Pero, a la menor alarma, levanta sus cerdas rígidas, dejando al descubierto una fina pelusa blanca sobre su lomo. Pasada la inquietud, las larguísimas púas bajan lentamente y el coendú reanuda su pasito un tanto desnivelado. Yo no estaba seguro de mantener vivo a mi coendú, pues estos seres huraños se resisten a alimentarse en cautiverio. Por suerte no pasó así, al día siguiente de cazado, le vi comer cáscaras de naranjas y roer maíz, sentado sobre sus patas traseras, sosteniendo delicadamente con sus manos el grano de maíz, como un objeto precioso. Llegó a conocerme en poco tiempo y se apoderaba de mi mano, dedo tras dedo, con temerosa lentitud, para concluir siempre por llevarse un dedo a la boca, para ver a qué sabía. Cuando tuve que venir a la ciudad, pensé que mi coendú, por su carácter de monstruo de leyenda, sería interesante en nuestro zoológico. Lo traje conmigo y lo puse en manos de Onelli, entonces el director del parque.

Quiroga Horacio, Los cuentos de mis hijos, México SEP/Alfaguara Infantil, 2002, pp.29

Solución- Crucigrama

1. Furiosísimo

2. Rígido

3. Cerdas

4. Huraño

5. Roer

6. Sombrío

7. Cautiverio

2.3- ¿Conoces una historia similar a la del cuento? Escríbela en pocos renglones.

2.4- Amplía la frase «Cuando el hombre se apiade de todas las criaturas vivientes, solo entonces será libre» (Buda).

2.5- ¿De qué depende para que el coendú tenga las cerdas adheridas al cuerpo o levantadas?

2.6- ¿Por qué la palabra «monstruo» está entre comillas en el segundo párrafo? ¿Qué idea sugiere?

2.7- ¿Qué te pareció lo que hizo al final el narrador? ¿Hubieses hecho lo mismo o adoptado una actitud distinta?

Actividad de poslectura

3.1- Busca en la clase a un compañero que al inicio de las clases te haya parecido huraño, tímido o, simplemente, no se comunicaban mucho al principio.

Escríbele una carta. La intención es hacerle pasar un buen momento a la persona que será como un amigo invisible, solo pensaremos en lo bueno que tiene, sus cualidades, lo que nos gusta de ese o esa compañera, y debemos cuidar siempre un detalle; escribir como nos gustaría que nos escribieran a nosotros.

Coloca la carta en un buzón, que puede ser una caja de zapatos.

Pueden entregarlas a la hora del festejo del Día de la Amistad.