El escribiente florentino (adaptación) (1)

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El escribiente florentino (adaptación) (1)
El escribiente florentino (adaptación) (1)Archivo, ABC Color

Ahora vamos a conocer la historia de un padre y su hijo, de Florencia.

En la bonita ciudad de Florencia vivía un empleado de ferrocarril. Trabajaba cuanto podía para mantener a su numerosa familia, pero nunca conseguía el dinero suficiente para vivir con cierta holgura. Por eso aceptó un trabajo extraordinario de copista de una editorial. Tenía que escribir nombres y direcciones en unas largas tiras de papel con letra clara y sin faltas de ortografía. Como lo hacía durante la noche, se fatigaba mucho y perdía la vista.

Este buen hombre tenía un hijo en edad escolar llamado Julio. En él cifraba todas sus esperanzas.

—Estudia —le repetía constantemente—. Aprovecha el tiempo en el colegio. Piensa en los sacrificios que nos cuesta darte una educación.

Y el muchacho, la verdad, era aplicado y trabajador y sus calificaciones muy altas. Sin embargo, sentía gran pena de los trabajos que debía hacer su padre por él.

—Papá, déjame ayudarte —le decía.

—No; tú estudia —respondía el padre severo.

—Tengo buena letra, podría ayudarte a hacer tiras para la editorial.

—Agradezco tu generosidad, Julio, pero quiero que te entregues de lleno a los estudios.

Como no podía convencer a su padre, no insistió. Pero tuvo una idea que pensó poner en práctica aquella misma noche.

Su padre trabajaba hasta las doce de la noche. Cuando el reloj marcaba esa hora se iba a dormir. Y siempre lo hacía de la misma manera.

Cuando sintió que su padre se acostaba, él se levantó despacio y sin meter ruido se dirigió hasta su escritorio. Encendió la lámpara de petróleo y comenzó a copiar direcciones en la tiras en blanco, imitando la letra del padre.

Trabajó arduamente y consiguió rellenar ciento sesenta tiras. Luego, un poco cansado, se fue a la cama.

Al día siguiente, el padre estaba muy contento, no se había dado cuenta de lo ocurrido y creía que él solo había escrito todo.

—Anoche, trabajando el mismo tiempo, he conseguido rellenar muchas más tiras —comentaba feliz.

Julio también estaba satisfecho de haber podido ayudar a su padre, por lo que durante las noches siguientes repitió la operación.

Su papá estaba loco de contento, incluso se sentía rejuvenecer, pensando que su capacidad de trabajo aumentaba. Solo había algo que le resultaba un poco extraño, y era que el consumo del petróleo había aumentado en los últimos días, aunque no le dio mayor importancia.

Al cabo de un tiempo, Julio estaba muy cansado. Era natural, no dormía todo lo que su cuerpo necesitaba. Le costaba mucho trabajo levantarse de la cama por las mañanas, y al hacer los deberes de la escuela se quedaba dormido.

—No entiendo lo que te sucede —le decía su padre—. Cada día trabajas menos, estoy disgustado contigo.

Sobre el libro

Libro: Corazón de Amicis

Título: El escribiente florentino

Editorial: europa-ediexports s. a.

Serie: Lecturas