Evaluación Educativa de Aprendizajes (14)

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Evaluación Educativa de Aprendizajes (14)
Evaluación Educativa de Aprendizajes (14)

En este encuentro ahondaremos en las técnicas e instrumentos para la evaluación procesual–formativa.

La evaluación procesual–formativa implica realizar una permanente valoración del proceso de aprendizaje de cada estudiante a lo largo del curso. Tiene como objetivo conocer las características del proceso educativo de cada uno de los estudiantes, para orientarlo y mejorarlo en la medida de lo posible. Para ello, la evaluación formativa debe proporcionar al profesor elementos de juicio suficientes para que pueda adoptar decisiones con garantía.

Es necesario que el docente recoja y analice las informaciones diversas sobre los logros, dificultades e imprevistos en el aprendizaje de los alumnos, para proporcionarles la ayuda, regulación o refuerzo adecuado.

Las funciones que asume, por tanto, la evaluación formativa son:

- Hacer un seguimiento continuo del proceso de aprendizaje de todos y cada uno de los estudiantes.

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- Obtener datos del desarrollo de dicho proceso.

- Conocer el grado de adquisición de las competencias imprescindibles en cada momento.

- Reconducir actuaciones o comportamientos, en caso de ser necesario.

- Orientar y regular el proceso educativo individualizado.

Entre las técnicas e instrumentos de evaluación a utilizar para llevar a cabo la evaluación procesual–formativa, podemos citar:

- Autoanálisis de la práctica docente.

- Aplicación de pruebas de ensayo.

- Utilización de encuestas.

- Observación directa en el aula.

- Revisión de cuadernos de clase.

- Corrección en clase de actividades de aprendizaje habituales realizadas por los estudiantes (problemas, ejercicios, comentarios de textos, intervenciones, etc.).

- Organización de debates.

- Elaboración de proyectos.

- Aplicación de pruebas específicamente diseñadas para comprobar el progreso de cada estudiante.

- Utilización de portafolio.

- Utilización de lista de cotejo.

- Utilización de escalas de valoración.

- Elaboración y aplicación de adaptaciones curriculares.

- Desarrollo de técnicas de estudio.

- Aplicación de programas de refuerzo.

- Realización de entrevistas con los estudiantes, con los padres, con otros profesores.

- Intercambios orales en el aula.

- Utilización de los diarios del profesor y del estudiante.

- Guías de laboratorio.

- Realización de pequeñas investigaciones, estudio de campo.

- Realización de esquemas, mapas conceptuales, u otro organizador gráfico.

- Autoevaluación del estudiante.

La evaluación continua, en su función formativa, tiene por objeto observar, acompañar, y analizar regularmente los procesos y resultados de los estudiantes para potenciar y gratificar los avances positivos, y para identificar dificultades específicas a objeto de centrarse en ellas con las correspondientes acciones docentes de refuerzo. Solo de esta forma el estudiante se sentirá asistido, más satisfecho, motivado y predispuesto para esforzarse y progresar en los temas siguientes.