Las órdenes religiosas durante la colonia
Con sus luces y sombras hoy nos acercamos a la presencia de las órdenes religiosas en América.
Los objetivos de la conquista espiritual
La conquista española de América incluye una lista de objetivos en los cuales la difusión de la religión católica era prioritaria. Los pueblos originarios, cada uno con sus propias creencias, eran catalogados por los españoles como «paganos» que debían ser convertidos a la fe católica; es decir, debían ser evangelizados; y una vez evangelizados podían ser súbditos del rey. Para ello, las órdenes religiosas cumplieron un rol fundamental y su impacto en la historia de Hispanoamérica es visible en las características culturales que nos distinguen hasta la actualidad.
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Las primeras órdenes religiosas en América
Los franciscanos fueron una de las primeras órdenes religiosas en América. Los franciscanos llegaron al continente en 1519, al virreinato de Nueva España en 1524 y al virreinato del Perú en 1532. La orden franciscana fue de las más numerosas. En 1789 los franciscanos tenían en América y Filipinas (que en esa época eran colonias españolas) 241 conventos, 163 reducciones misioneras y 139 curatos y vicariatos de indios, con casi 4200 religiosos.
Los jesuitas en América
La llegada de la orden de los jesuitas fue más tardía. En 1566 se autorizó la presencia de la orden de los jesuitas que se establecieron en Lima, Chile, Tucumán y Paraguay. Su dedicación y espíritu abierto en lo que respecta a los idiomas nativos facilitó su labor misionera en todo el continente. La evangelización de los indígenas; la educación tanto de indios como de criollos; la creación de colegios y universidades son varios de sus aportes. Por ejemplo, la Universidad de Córdoba, que se origina como colegio Máximo y se transforma en universidad en 1622. Un dato curioso es que, en esta universidad, se formó intelectualmente una de las principales figuras de la historia del Paraguay: el Dr. Francia.
Las reducciones
Las reducciones o misiones jesuitas eran concentraciones de indios de una región que debían permanecer aislados de la población española. En ellos la organización social y el reparto de las tierras era comunal, siguiendo el modelo de Tomás Moro. Uno de sus principales objetivos fue la cristianización de los indígenas. Las misiones gozaban de una amplia autonomía respecto al poder político, lo que era causa de frecuentes roces con los españoles de la región. Por esta y otras razones fueron expulsados del continente en 1767. Sin embargo, dejaron una huella indeleble en la sociedad americana.
