Algunas actitudes y habilidades clave que los maestros pueden mostrar en estas reuniones son:
1. Invitar a la cooperación: es común caer en la tentación de controlar todas las situaciones, sin embargo, esto puede llevar a luchas de poder. En lugar de imponer e intentar obligar, es mejor invitar a la cooperación.
2. Ser un ejemplo: ser ejemplo de las acciones que esperamos de nuestros alumnos vale más que mil explicaciones. Si en el día a día utilizamos las palabras «gracias», «por favor», etc. establecemos una base de respeto que los alumnos tenderán a replicar. Se enseña más con el ejemplo que con la palabra.
3. Preguntas abiertas: promueven el desarrollo de la capacidad crítica y personal del alumno, también pueden modificar un ambiente negativo en uno más positivo y reflexivo.
4. Aceptar la responsabilidad de su parte: en una relación siempre hay dos partes. Lo mismo ocurre en una relación docente-alumno. Estar dispuesto a asumir la responsabilidad de la influencia que las propias acciones, emociones y pensamientos tienen en la relación e incluso en un problema, es una habilidad muy importante. Con frecuencia, el solo hecho de discutir sobre el problema y aceptar que también somos parte de esa relación puede ser suficiente para solucionar el problema.
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5. Evitar emitir juicios y no censurar temas: si los alumnos sienten que pueden conversar sobre cualquier tema sin ser juzgados, es más fácil que se acerquen a contar las cosas y a aprender sobre la manera de expresarse, antes que ocultar información. Es por eso que conversar abiertamente sobre las preocupaciones y problemas es lo mejor que se puede hacer.
6. Las situaciones que se plantean en las reuniones: no solo pueden ser aquellas que tienen los alumnos entre ellos, sino también dificultades que los maestros tienen con sus alumnos, como por ejemplo: un gran número de alumnos que no están entregando trabajos, bajas notas, falta en las reglas del salón de clases, etc. Estos tam-bién son temas que pueden ser tratados en las reuniones escolares con el objetivo de plantear-lo como una preocupación, no un reproche, y en busca de una solución y no un castigo.
7. Reglas del salón de clases: hay ciertas decisiones en las que los estudiantes no pueden ser involucrados, como por ejemplo el plan de estudios; sin embargo, existen otras en las que sí pueden participar. Cuan-do se les invita a participar y colaborar, los estudiantes se sienten más motivados a coo- perar en su cumplimiento. Se pueden hacer con los alumnos los carteles de las reglas del salón de clases y ellos mismos pueden aportar ideas de lo que creen que es importante para un buen desarrollo de la clase. Lo mismo se puede hacer en cuanto a los eventos escolares, excursiones, exposiciones, festejos, etc.

