No se trata simplemente de «pereza». Muchas veces aparece cuando una actividad nos da miedo (a equivocarnos o a no hacerlo perfecto), nos aburre, nos supera porque parece muy grande, o no sabemos por dónde empezar. En los adolescentes puede verse al dejar para el final estudiar, hacer trabajos o tomar decisiones; en los adultos, al aplazar trámites, conversaciones difíciles o proyectos personales.
Lo difícil es que procrastinar suele dar un alivio momentáneo: «lo haré después». Pero ese alivio dura poco y se transforma en sentimientos de culpa, insatisfacción, presión y estrés cuando se acerca la fecha límite.
Para vencer la procrastinación
1. Reconocimiento y aceptación. El primer paso para superar la procrastinación es reconocer que es un problema y estar dispuesto a cambiar el comportamiento.
2. Organización y planificación. Utilizar herramientas de gestión del tiempo, como agendas y listas de tareas, para organizar y priorizar actividades diarias.
3. Establecimiento de metas claras y alcanzables. Definir metas específicas, medibles, alcanzables, relevantes y temporales (SMART) puede proporcionar la dirección y la motivación necesarias para actuar. Ejemplo: En lugar de «debería estudiar para el examen», establece una meta concreta como «estudiaré las tres primeras lecciones hoy a la tarde».
4. Eliminar las distracciones. Dejar el celular lejos, usar un temporizador, estudiar en un lugar específico y avisar en casa que ese bloque es de concentración. Para los padres, funciona mejor acompañar con estructuras y acuerdos («¿a qué hora empiezas y cuántas lecciones estudiarás?») que con reproches, porque la presión excesiva puede aumentar el miedo y, con ello, la evitación.
5. Motivación y refuerzos positivos. Establecer un sistema de recompensas para cuando completes tareas o alcanzas metas para reforzar el comportamiento positivo. Ejemplo: permitirte un capítulo de tu serie favorita después de completar una tarea importante.
6. Apoyo psicológico. Si la procrastinación es constante y viene acompañada de ansiedad intensa, desánimo o dificultades grandes para organizarse, puede ser útil pedir apoyo profesional: no para «culpar», sino para aprender herramientas de planificación y regulación emocional.
Vencer la procrastinación no solo mejora la productividad y la eficiencia, sino que también conduce a una mayor satisfacción personal y a una reducción del estrés.
APRENDE MÁS
Responde.
1. ¿Por qué la procrastinación no es lo mismo que pereza y qué emociones pueden estar detrás de ella?
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2. ¿Qué consecuencias describe el texto cuando se deja todo para el final y se entra en «modo emergencia»?
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3. ¿Cuáles son dos estrategias concretas del texto para empezar una tarea y reducir la procrastinación?
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Fuente: Viviana Riego, Noelia Ruiz Díaz y Marcelo O’Higgins. Salud mental para la formación integral. Fascículo 17. Curso de ABC Color.
