Una educación es inclusiva cuando los alumnos de una determinada comunidad aprenden juntos, independientemente de sus condiciones personales, sociales o culturales, incluyendo a aquellos que tienen alguna discapacidad; esto implica modificar estructuras y recursos educacionales adaptando a los usuarios con un criterio de equidad, no de igualdad.
La visión actual se basa en un proceso que se desarrolla y fundamenta en el principio de que todas las personas son iguales en derecho y dignidad, por lo que deben ser respetadas y valoradas, como una condición básica de respeto y garantía de los derechos humanos. No es sencillamente un principio filosófico, también es actitudinal, en el contexto de una sociedad inclusiva. Para asegurar la inclusión educativa y social existen desafíos importantes, como el logro de condiciones apropiadas a nivel institucional, como a nivel de política nacional.
A nivel institucional. Que los alumnos con discapacidad sean educados como corresponde, que los espacios, programas y materiales sean accesibles, que las barreras, físicas y comunicacionales sean minimizadas, que los familiares de los alumnos también reciban cobertura emocional.
A nivel de política nacional. El desarrollo de escuelas inclusivas solo será posible si existe una apuesta política clara y marcos legales que establezcan derechos y responsabilidades y la provisión de recursos necesarios.
Para que la educación inclusiva se desarrolle, se necesitan reajustes y cambios en el sistema y políticas educativas, en el funcionamiento de los estamentos educativos (escuelas), en las actitudes y prácticas de los docentes así como en los niveles de relación de los distintos sectores.
Actividades pedagógicas
1. Diseña un proyecto para el fortalecimiento de la educación inclusiva en las comunidades, articulando tareas con otros sectores.
2. Investiga sobre la realidad de la Educación Inclusiva en el Paraguay, y elabora una propuesta significativa que se ajuste a la necesidad educativa.
