• No nos acostaremos sin asearnos y vestirnos con alguna ropa holgada. Aunque puede resultar cómodo, sobre todo en verano, no es recomendable dormir completamente desnudos.
• Antes de retirarnos a nuestro dormitorio, debemos despedirnos afectuosamente de nuestros familiares, especialmente los hijos de los padres y los esposos entre sí. Aun si se duerme en una misma pieza, antes de entregarse al sueño es bueno dar las buenas noches a los compañeros de aposento.
• Si compartimos el dormitorio con otra persona y necesitamos usar la luz, le preguntaremos primero si no le molesta que la dejemos encendida un momento y solo usaremos lo necesario.
• Evitemos los ruidos de todo tipo. Las horas de la noche son silenciosas y cualquier sonido puede turbar el sueño de otros.
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• Si necesitamos levantarnos para ir al sanitario o beber agua, lo haremos en puntillas y de la manera más silenciosa posible.
• Solamente en caso de una emergencia podemos interrumpir el sueño ajeno.
• Si algún miembro de la familia necesita de nuestra presencia en horas de la noche, ya sea porque sufrió un accidente o le tomó algún malestar, debemos sacrificar nuestro sueño para ayudarlo sin demostrar desagrado o mal humor por ello.
• Después de levantarnos, dejaremos la cama bien arreglada.
