Cantando a nuestras madres

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Cantemos con todo el corazón e inmenso amor a aquellas mujeres que diariamente nos cuidan, protegen, acompañan, dan cariño y trabajan sin cansancio para que podamos crecer y desarrollarnos como personas y profesionales.

El jardín de mi madre

En un rincón del alma donde las ansias duermen...,

allí, donde el cariño y la fe no tienen fin.

Formé para mi madre con sueños y recuerdos,

con flores de otro mundo, un mágico jardín.

En él cantan su nombre los pájaros al vuelo,

y en noches cuando el cielo se torna más azul,

mi madrecita con su voz ríe y me llama,

y en su jardín oigo el misterio de campanas.

Los lirios de sus manos se abrazan a mis besos,

me embriaga en su consejo la rosa del perdón...,

y así el jardín de mi madre se riega en la paz,

¡con las aguas de mi corazón!

En un rincón del alma, con luces de otra vida,

yo vivo con mi madre un mundo superior.

¡Sus ojos son estrellas, de luna sus mejillas!

¡Jardín donde a su reino penetra solo Dios!

En él cantan su nombre los pájaros al vuelo

y en noches cuando el cielo se torna más azul,

mi madrecita con su voz ríe y me llama,

y en su jardín oigo el misterio de campanas...

Los lirios de sus manos se abrazan a mis besos,

me embriaga en su consejo la rosa del perdón.

Y así el jardín de mi madre se riega en la paz,

¡con las aguas de mi corazón!