Cómo abordamos el Retardo Mental en la Escuela (primera parte)

Este artículo tiene 13 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Indiscutiblemente, la educación es el pulmón para progresar en las comunidades cooperativamente partiendo siempre del hogar en cuyo seno los valores van instalándose para que la persona pueda aceptar su realidad, convivir con los demás y con su medio ambiente natural.

Cada año lectivo el alumnado que se recibe en aula es diferente porque los seres humanos somos únicos e irrepetibles. Algunos niños son brillantes en la lectura, en los cálculos, en la atención, en la memoria, socialización, otros; sin embargo, presentan dificultades en esas mismas áreas e incluso demuestran graves problemas de conducta. Ante esta realidad el docente carga sus baterías para encauzar el proceso enseñanza-aprendizaje, utilizando su capacidad creadora y en los casos más agudos derivando a especialistas con el propósito de obtener un diagnóstico que lo oriente hacia un plan remedial adecuado para que pueda alcanzar resultados favorables al cierre del año escolar.

El término idiota se usaba en la antigüedad para definir a las personas con deficiencias graves de las funciones intelectuales o interpersonales. En el siglo XIX se empleó la expresión imbécil, que indicaba un grado más ligero de retraso mental.

La Asociación Americana de Retraso Mental – AAMR en su publicación de 1983 define al RM “En un rendimiento intelectual general significativamente inferior al promedio que se relaciona o está asociado con deficiencias de la conducta adaptativa y que se manifiesta durante el período de desarrollo”. En este marco existen grados o niveles de retraso y su característica principal es el déficit en la función intelectual.

Para clasificar los grados de retardo se considera el cociente intelectual que se determinará con la aplicación individual de pruebas de inteligencia estandarizadas y adaptadas a la cultura poblacional, también aportan informaciones útiles las escalas de madurez social y adaptación y las entrevistas a padres que conocen la discapacidad del paciente para la actividad cotidiana.

Los grados de retraso se clasifican en

1. leve 50 a 69 de CI

2. moderado 35 a 49 de CI

3. grave 20 a 34 de CI

4. profundo -20 de CI

Actividad

1. Aplicar la Adecuación Curricular a los alumnos que presentan dificultades en el aprendizaje. Recordemos que el currículum oficial es abierto.

¡Entérate! La política pública nacional no discrimina a ningún ciudadano, por ninguna causa, garantiza el acceso a todos los servicios públicos.