Cómo crear hábitos de cortesía para la vida social
La mayoría de los niños pequeños desarrollan fácilmente hábitos de cortesía. Están ansiosos por complacer a los adultos. Mediante el ejemplo de su propia asociación con los niños, la maestra puede establecer una pauta de conducta que ellos seguirán. Gracias, discúlpame, por favor, y expresiones por el estilo utilizadas en todos los contactos con los niños determinarán que a su vez también ellos utilicen esas expresiones en situaciones semejantes.
Esta profunda tendencia a seguir el ejemplo de la maestra en la creación de hábitos de cortesía también prevalece cuando se están formando conceptos democráticos de las relaciones sociales. Si el maestro muestra que confía en los niños y que tiene fe y confianza en ellos, los pequeños desarrollarán hábitos de autodisciplina.
Aunque la mayoría de los niños están ansiosos por complacer a los adultos, la conducta social aceptable no se manifiesta fácilmente en muchos de ellos, sobre todo al principio de la asistencia al jardín de infantes. Es necesario realizar esfuerzos para obtener las formas aceptables de conducta social en los niños. Conforme avanza el año, el maestro tendrá que modificar muchas veces respuestas o determinadas situaciones indeseables.
Las recomendaciones de buena conducta son muy beneficiosas para la mayoría de los niños, en el caso de los que no respondan, será preciso mostrar una actitud firme, atemperada para el afecto. Los niños siempre comprenden que si quieren mantener la condición de miembros del grupo deben cooperar y respetar los derechos de los otros niños. Cuando aceptan esta actitud como pauta de conducta, experimentan un sentimiento de seguridad y se comportan en concordancia con las normas sociales.
Cómo crear hábitos de resolver problemas
A medida que los niños comprenden que son queridos, amados y respetados, asumen por sí mismos mayor responsabilidad. Se sienten en libertad de elegir, de colaborar con el grupo y demostrar iniciativa. Ejemplo: Ana está insertando cuentas a una serie y empieza a atar los dos extremos del hilo cuando descubre que algunas cuentas se han deslizado y caído al suelo. La maestra observa que Ana ha olvidado anudar el extremo del hilo, después de hallar la causa del inconveniente, la niña hace el nudo, recoge las cuentas y las pasa por la aguja, en el otro extremo del hilo. Ana puede resolver serenamente su problema porque se siente segura. Sabe que la maestra está allí para ayudarla por si fuera necesario, se ha acostumbrado a vivir en un medio libre de temores, cólera y tensiones, confía en la posibilidad de resolver sus propios problemas; ha creado el hábito de trabajar en ellos antes de buscar ayuda.
ACTIVIDADES
Pon en práctica lo señalado en el artículo y observa cómo se forman los buenos hábitos en tus niños.
