Los romances son, generalmente, poemas narrativos de una gran variedad temática, según el gusto popular del momento y de cada lugar. Se interpretan declamando, cantando o intercalando canto y declamación.
Romance del conde Olinos
Anónimo
Madrugaba el conde Olinos,
mañanita de San Juan,
a dar agua a su caballo
a las orillas del mar.
***
Mientras el caballo bebe,
canta un hermoso cantar:
las aves que iban volando
se paraban a escuchar.
***
Desde la torre más alta
la reina le oyó cantar:
—Mira, hija, cómo canta
la sirenita del mar.
***
—No es la sirenita, madre,
que esa no tiene cantar;
es la voz del conde Olinos,
que por mí penando está.
***
—Si por tus amores pena,
yo le mandaré matar,
que para casar contigo
le falta sangre real.
***
—¡No le mande matar, madre;
no le mande usted matar,
que si mata al conde Olinos,
juntos nos han de enterrar!
***
—¡Que lo maten a lanzadas
y su cuerpo echen al mar!
Él murió a la medianoche;
ella, a los gallos cantar.
***
A ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar, y a él,
como hijo de condes,
unos pasos más atrás.
***
De ella nace un rosal blanco;
de él, un espino albar.
Crece uno, crece el otro,
los dos se van a juntar.
***
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
***
De ella nacería una garza;
de él, un fuerte gavilán.
Juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.
En el próximo número: ejercicios de comprensión lectora.
Fuente: Lengua 6. Ediciones sm. Buenos Aires, 2016.
