Olga, nuestra afortunada amiguita, se convirtió poco a poco en una personita pretenciosa e impertinente. No tardó en pedir mansiones, automóviles, sirvientes, joyas y todo cuanto tienen las personas excesivamente ricas. Lentamente, fue perdiendo su antigua bondad.
Cuando la niña tuvo todo cuanto se puede ambicionar, pidió que el anillo hiciera sus tareas, convirtiéndose en la alumna más haragana de la escuela.
Después de un tiempo, Olga notó con deleite que cada vez que expresaba un deseo un diminuto picaflor se escapaba del anillo por breves instantes. Desde entonces, pidió muchas cosas con el único propósito de verlo. Estaba fascinada por ese pajarillo que revoloteaba fugazmente a su alrededor y tuvo la idea de pedir una jaula de cristal. Enseguida, la obtuvo y, viéndola vacía, deseó ardientemente tener un picaflor.
En ese momento, el Hada de los Niños, que aunque ustedes no lo crean todavía existe, se le apareció más resplandeciente que la primera vez, y con una voz muy persuasiva le dijo:
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—Olga, ¿recuerdas el día que te regalé el anillo encantado?
—Claro que sí —respondió al instante la niña.
—Pues, entonces, te acordarás que lo único que no debes pedirle son picaflores.
—Sí —dijo, y luego agregó muy arrogante. —Pero estoy segura de que el anillo encantado me concedería un picaflor.
Pues es lo único que no debes pedir —le advirtió el Hada una vez más.
La niña empezó a patalear presa de una tremenda rabieta, mientras gritaba desaforadamente.
—Yo quiero un picaflor, yo quiero un picaflor.
Sobre el libro
Título: La mariposa azul y otros cuentos
Autora: Renée Ferrer
Editorial: Intercontinental
