El enfoque Reggio Emilia (2)

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«Una escuela debe ser un lugar para todos los niños, no basada en la idea de que todos son iguales, sino que todos son diferentes». Loris Malaguzzi.

En este número compartimos los principios sobre los cuales se fundamenta el enfoque Reggio Emilia

Los niños como constructores de su propio aprendizaje. Los profesores como guías y las familias y el espacio como factores determinantes en el aprendizaje son algunos de los pilares de la propuesta de Malaguzzi.

Principios reggianos

1. El niño como protagonista del aprendizaje

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Cree en la capacidad innata de los niños de aprender en la interacción directa con los materiales y las personas. Para ello es fundamental crear lugares donde el juego y la interacción entre personas sea la base del aprendizaje. Se aprende con base en ensayo y error. El error no se castiga, se observa y analiza para mejorar.

2. Docente colaborador, investigador y guía

El docente es un investigador y excelente observador. Al dejar libertad de acción al niño en el uso de los materiales y en la elección de espacios y compañeros para jugar; el docente tiene la oportunidad de observar su interacción y cómo se desempeña.

3. La importancia de las relaciones

Cada cual tiene un lugar fundamental en la red social de la escuela y son mirados como acompañantes de infancia. Se promueve el diálogo entre todas las personas que conforman la escuela (niños, familias, educadores y personal del centro) y se valoran sus opiniones.

4. El ambiente como tercer educador

Crear espacios armónicos con materiales y palabras amables, con colores y sonidos agradables, con objetos y muebles que inviten a ser explorados. Un espacio donde los niños se sientan contenidos y los adultos sean bienvenidos.

5. Pedagogía de la escucha y documentación

La documentación es una herramienta para dar visibilidad y reflexionar sobre el aprendizaje diario de los niños y adultos, así como para dialogar y tomar decisiones futuras.

6. El valor de lo cotidiano

Tan simple como un insecto, un conflicto por un juguete, un reflejo de luz, un sonido de excavadora, que pasa desapercibido para los adultos, pero que resultan sorprendentes a los sentidos de los niños. Esos son los aprendizajes que necesitamos rescatar desde la escuela.

7. Complejidad e incertidumbre de los procesos

Desde Reggio Emilia es necesario aceptar la pluralidad, ambigüedad, flexibilidad y la incertidumbre de los procesos. La pluralidad para acercarse a situaciones que pueden ser diversas, la flexibilidad para comprender lo percibido desde distintos puntos de vista, la incertidumbre para no cerrar las posibilidades al imaginario infantil. También es importante la continuidad de los procesos, dando tiempo y espacio a acciones de los niños: repetir, reconstruir, reelaborar, probar y cambiar.

8. Sensibilidad estética

Su tarea romper con la cotidianidad, dar espacio a la expresión y la imaginación de niños y adultos, representar, significar y narrar vivencias y sucesos de la comunidad.

9. Equipo multidisciplinario

Al creer en esa multitud de expresiones de la infancia se hace necesaria también la pluralidad de miradas. Cada persona interpreta desde su propia experiencia y área de conocimiento. Todas las miradas nutren en la comprensión del aprendizaje y desarrollo infantil.

10. Compromiso social y comunitario

El primer paso está en abrir las puertas al diálogo con las familias y a la mejor comprensión de la realidad de los niños con los que trabajamos. Nuestras prácticas educativas serán verdaderamente significativas en la medida en que reconozcan al niño, su familia y entorno real.

Fuente: Reggio Children. https://www.reggiochildren.it/