El fracaso escolar

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Estamos cerrando el primer cuatrimestre del año y con ello nuestros niños enfrentan las primeras evaluaciones sumativas, en breve nos llegarán los boletines con los resultados y allí se puede dar el caso de encontrarnos frente al fracaso escolar, hoy hablaremos de qué hacer y cómo actuar.

Es difícil encontrar una definición para lo que es el fracaso escolar, se puede decir que es el desajuste negativo entre capacidad real de un alumno y su rendimiento escolar valorado académicamente, otros hablan del fracaso escolar cuando un niño no es capaz de alcanzar el nivel de rendimiento medio esperado para su edad y nivel pedagógico.

En el libro «El Fracaso Escolar» de Elyosib García Rodríguez y otros, nos explican los tipos de fracasos escolares que existen:

a. Primario: Cuando aparecen problemas de rendimiento en los primeros años de la vida escolar del niño, suelen estar asociados a dificultades madurativas pudiendo solucionarse espontáneamente o siendo la base de un fracaso escolar permanente.

b. Secundarios: Se produce cuando después de unos años de escolarización muy buena aparecen problemas, generalmente debido a cambios en el niño, como la adolescencia o algún hecho puntual en la vida del niño que interfiere momentáneamente.

c. Circunstancial: El fracaso es transitorio y aislado, es por tanto algo cuyas causas se deben averiguar, para poder poner el remedio adecuado.

d) Habitual: Los suspensos constituyen la tónica habitual del niño, desde el comienzo de la escolaridad. Debido a esas causas de origen personal como por ejemplo, retraso en el desarrollo psicomotriz, retraso del lenguaje hablado, bajo nivel intelectual, problemas personales, etc.

El Dr. Fernando García Castaño en su libro «Razones del fracaso escolar» asimismo expone entre algunas de las causas más comunes del fracaso escolar las siguientes:

Capacidad intelectual

El perfil del desarrollo intelectual del niño puede presentar unos rasgos que expliquen las dificultades académicas. Resulta obvio que una persona con retraso mental leve o fronterizo ha de confrontar serias dificultades con el trabajo intelectual. Más estos casos son pocos. Resulta común que se registren unas insuficiencias en alguna de las dos áreas generales en que se divide la medición de la inteligencia: el área verbal y el área de ejecución manual. La primera incluye, entre otros factores, la comprensión y el uso del lenguaje, así como formas específicas de memoria, juicio social, pensamiento lógico, concentración y pensamiento asociativo. La segunda abarca la coordinación visomotora, la organización perceptual, la habilidad para planear una acción y otros factores.

Para descartar la posibilidad de que existan deficiencias de este tipo, es necesario administrar al niño un test de desarrollo intelectual. Si existe un déficit significativo en alguna de estas áreas, se puede tratar con terapia del habla, con terapia ocupacional o con terapia educativa, según corresponda.

Actividad

1.Como tarea, analiza la situación escolar de tu niño y luego conversa en familia con él para ver si se presentan algunas de las razones que hablamos y, de ser así, visita a su docente para ver qué correcciones son necesarias.