Enseñar con el ejemplo

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Enseñar ética a los niños en la actualidad no es fácil; son muchos los desafíos a los que tanto padres como maestros deben enfrentar a la hora de transmitir valores.

 

Son tiempos difíciles para enseñar valores. No solo tenemos en contra a la tecnología y los medios de comunicación, a través de los cuales los niños pueden acceder a una infinidad de datos en segundos, muchas veces inapropiados para su edad, sino que también vivimos en una época en la que muchos niños y jóvenes ya no respetan la propiedad ajena, ni a sus padres ni a sus mayores ni a sus semejantes; se involucran con drogas y otros vicios; no reconocen reglamentos, no conocen principios, normas ni valores, principalmente, porque no se les enseña y, menos aún, con el ejemplo.  

Familia y la escuela, claves 

Tanto padres como maestros tenemos que estar conscientes de que debemos ser guías permanentes acerca del uso los medios de comunicación y los medios de comunicación, y espejos de los valores que transmitimos. Dependiendo de cómo se guía en el uso de la tecnología, esta puede beneficiar o perjudicar a los niños, ya que ni siquiera los que huyen de ella pueden evitar su influencia y su alcance. Es innegable que en la actualidad la tecnología es un importante instrumento de educación en la escuela y en el hogar; sin embargo, muchas veces, lejos de enseñar a los niños, sin la guía adecuada, además de hacerles perder el tiempo, les provee de información inapropiada para su edad. 

Informarse para guiar

Por ello, el primer deber de los padres es informarse acerca del uso de la tecnología y de los medios de comunicación —principalmente de sus contenidos— y enseñar a los niños, conforme a valores, a formarse criterios éticos sólidos para saber discernir y seleccionar qué programas ver y escuchar; qué leer; cómo usar internet, etc. Asimismo, la escuela, además de enseñar las técnicas de uso, también debería trabajar en conjunto con los padres e instruir a los niños y jóvenes para reforzar esos criterios.

La base

Sin embargo, no todo depende del acceso o no a la tecnología y los medios de comunicación el aprendizaje y la práctica de valores. Depende, principalmente, de los padres, porque ellos deben ser los primeros en enseñar y poner en práctica los valores, ya que enseñarlos no solo se trata de transmitir conocimientos, sino que tiene que ver con su propia actitud. Los padres deben vivir conforme a valores, dar el ejemplo y dejar de lado la actitud de "haz lo que yo digo y no lo que yo hago", porque los niños, aunque son pequeños, no son tontos; tienen conciencia de lo que está bien y lo que está mal. Porque si los padres dicen una cosa, pero hacen otra, los niños crecerán en un ambiente de hipocresía que, tarde o temprano, les hará daño. Un niño que crece en un ambiente sano, con buenos ejemplos, será un adulto sano, feliz, útil a sí mismo y a los demás.

¡Felices vacaciones y hasta el año que viene!