Evaluación por competencias (31)

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En este encuentro revisaremos los aspectos relacionados al portafolio de evidencias del estudiante.

Características del portafolio

Un portafolio es una colección de documentos del trabajo que exhibe su esfuerzo, progresos y logros.

Constituye una forma de evaluación que permite monitorear el proceso de aprendizaje por el profesor y el mismo estudiante, además de introducir cambios durante dicho proceso.

Es una forma de recopilar la información que demuestra las habilidades y logros de los estudiantes, cómo piensa, cuestiona, analiza, sintetiza, produce o crea e interactúa (intelectual, emocional y socialmente) con otros; es decir, permite identificar los aprendizajes de conceptos, procedimientos y actitudes de los estudiantes. Puede utilizarse en forma de evaluación, coevaluación y autoevaluación.

Cómo se aplica

El portafolio permite al estudiante participar en la evaluación de su propio trabajo. Al profesor le permite elaborar un registro sobre el progreso del estudiante y le da bases para evaluar la calidad de su trabajo o desempeño en general. Existen distintos tipos de portafolios de acuerdo al soporte material que utilizan —electrónicos o físicos (carpetas de argollas)— y conforme a su contenido.

Ayuda a los estudiantes a identificar las capacidades que han desarrollado y los aprendizajes que han construido, y cómo pueden utilizarlos; a reconocer los que son significativos y, en un futuro, los capacita para mostrarlos en forma ordenada al solicitar empleo en el mundo laboral.

Un portafolio completo puede incluir numerosas constancias escolares: bitácora personal, reconocimientos, ejemplos del trabajo escolar.

Ventajas

Promueve la participación del estudiante al monitorear y evaluar su propio aprendizaje. 

Propicia que los estudiantes asuman la responsabilidad de sus aprendizajes. 

Provee la oportunidad de conocer actitudes de los estudiantes. 

Provee información valiosa sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje. 

Los profesores pueden examinar sus destrezas. 

Se puede adaptar a diversas necesidades, intereses y capacidades de cada estudiante. 

Promueve la autoevaluación y control del aprendizaje. 

Posibilita seleccionar a alumnos hacia programas especiales. 

Permite una visión más amplia y profunda de lo que el alumno sabe y puede hacer. 

Faculta a tener una alternativa para dar calificaciones y exámenes estandarizados. 

Provee una estructura de larga duración. 

Transfiere la responsabilidad de demostrar la comprensión de conceptos hacia el alumno.

Sugerencias

Determinar el propósito. 

Seleccionar el contenido y la estructura. 

Decidir cómo se va a manejar y conservar el portafolio. 

Establecer los criterios de evaluación.

Evaluar el contenido. 

Comunicar estos resultados a los estudiantes. 

Programar un tiempo para evaluar. 

Dar explicaciones claras a los alumnos para elaborar el portafolio. 

Usar como técnicas auxiliares la rúbrica o la escala de apreciación.

Fuentes

ALLEN, D. (2000). La evaluación del aprendizaje de los estudiantes: una herramienta para el desarrollo profesional de los docentes. Buenos Aires. Paidós. (Colección Redes en educación). Pág. 309.

CASTILLO ARREDONDO, S. Cabrerizo, Diago Jesús. (2003). Evaluación educativa y promoción escolar. Madrid. PEARSON EDUCACIÓN. Pág. 384.

FALIERES, N. Antolín, M. (2004). Cómo mejorar el aprendizaje en el aula y poder evaluarlo. Buenos Aires. Argentina. Codiex Internacional SA. Pág. 400.