¡Feliz día, querido libro!

Este acontecimiento tan importante fue designado por la Unesco en el año 1995, con el objetivo de fomentar en niños, jóvenes y adultos el hábito y el gusto por la lectura, además de conmemorar a todos los autores.

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La aventura de los molinos de viento (Fragmento)

«Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento».

En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:

—La aventura va guiando nuestros pasos mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas.

—¿Qué gigantes? —dijo Sancho Panza.

—Aquellos que allí ves —respondió su amo—, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.

—Mire, vuestra merced —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.

—Bien parece —respondió don Quijote— que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

Y diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, iba diciendo en voces altas:

—Non fuyades (no huyan), cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete. Levantose en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:

—Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar. Y diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, arremetió a todo el galope de Rocinante y embistió con el primer molino que estaba delante; dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos. Acudió Sancho Panza a socorrerle, a todo el correr de su asno, y, cuando llegó, halló que no se podía mover: tal fue el golpe que dio con él Rocinante.

¡Válame Dios! —dijo Sancho—. ¿No le dije a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino molinos de viento, y no lo podía ignorar, sino quien llevase otros tales en la cabeza?

—Calla, amigo Sancho —respondió don Quijote—, que las cosas de la guerra más que otras están sujetas a continua mudanza; cuanto más, que yo pienso, y es así verdad, que aquel sabio Frestón que me robó el aposento y los libros ha vuelto estos gigantes en molinos, por quitarme la gloria de su vencimiento.

—Dios lo haga como puede —respondió Sancho Panza.

Y, ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba. Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice.

Esta fecha coincide con el fallecimiento de ilustres representantes de la literatura universal: Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega. Por eso, qué mejor manera de celebrar el Día del Libro que recordando una de las inmortales obras: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.

¡Que lo disfrutes!

Fuente Recuperado de: http://revistas.ucm.es/index.php/DIDA/article/viewFile/DIDA0505110147A/19271

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