Juguemos a interpretar los...

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...que son de uso corriente y que pudieron haberse generado en pasajes de una determinada región, en una anécdota, en un cuento, de lo expresado por un personaje real o ficticio. Todos tienen su porqué: un motivo por el que se repiten una vez arraigada su fuerza significativa en la costumbre de un grupo humano, es decir, se vuelvan de uso común. El origen de los dichos populares es muy diverso, ya que pueden provenir de la historia, de la literatura, de la sabiduría popular, de la religión, de personas célebres, de personajes famosos, de culturas ajenas a la nuestra, de hechos aislados que tomaron estado público.

Cada frase construida y desarrollada sobre un valor semántico particular tiene un origen propio y un significado oportuno según el contexto que la “vio nacer”.

Una vez rescatada la frase en su valor significativo adecuado, utilicémosla convenientemente y con propiedad las veces que consideremos oportuna su inclusión en nuestra charla. Demás está aclarar que solo podemos emplear este tipo de textos en consonancia con los interlocutores con los que me encuentro en ese momento. Esto quiere decir que no a todos les gusta que se empleen los dichos en las conversaciones, por considerarlos de mal gusto o poco elegantes. Cada uno de nosotros tiene el derecho de opinar lo que le parezca correcto.

Conozcamos, pues, algunos de los dichos populares más frecuentes en nuestra cotidianeidad.

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Yo... me lavo las manos: Esta frase, muy utilizada para dar a entender que uno se declara libre de responsabilidad ante cualquier hecho, debe su popularidad al gesto histórico de Poncio Pilatos, procurador romano de la región de Judea, cuando tras pronunciar sus célebres palabras: “Inocente soy de la sangre de este justo”, se lavó las manos como respuesta a la condena de Jesucristo, clamorosamente reclamada por la turba enardecida de Jerusalén. En realidad, el gesto de lavarse las manos era una práctica simbólica en aquellos tiempos y se utilizaba para dar testimonio de inocencia ante cualquier grave acusación. Actualmente, la expresión yo... me lavo las manos, o simplemente lavarse las manos, hace referencia a la liberación de toda responsabilidad ante determinado hecho.

Vérselas negras: Para explicar este dicho deberemos remontarnos a la antigua Grecia y explicar la manera en la que los ciudadanos llegaban a ocupar cargos públicos. Estos se otorgaban confiando en el azar, mediante el sistema de extracción de sorteos (bolas o pedacitos de madera marcados, que, por otra parte, dieron origen a la palabra “sorteo”) por los que se creía que se expresaba el oráculo. En este sistema, las bolas blancas simbolizaban la suerte venturosa y las negras, la suerte adversa. Esta interpretación mágica de las suertes se ha mantenido a través del tiempo y de él proviene la expresión vérselas negras, derivada a su vez de tocarle a uno la negra, con el que, en el lenguaje coloquial, se señala el infortunio de alguien en cualquier hecho determinado por el azar.

Tomar el toro por las astas: Ocuparse de solucionar un problema de manera personal y efectiva. Cuando se quiere derribar al toro sin elementos extraños, la única solución es tomarlo por las astas; con las dificultades sucede algo parecido.

Ser más bueno que el pan (o el puré o el Quaker): Son todas frases válidas para calificar a la persona que se caracteriza por su bondad, que no alberga maldad ni sería capaz de dañar a nadie, en comparación con el pan, alimento básico del hombre, o el puré, que se da preferentemente a los bebés para favorecer su crecimiento. Respecto del Quaker, es otro alimento imprescindible en la dieta alimentaria de los más pequeños. Entre nosotros, y con el mismo valor, circula la variante es más bueno que Lassie... atada, en alusión a la popular perra Collie protagonista de una serie de tevé y de varios largometrajes, famosa por su mansedumbre.

¿Quién te dio vela en este entierro?: No tener nada que ver en determinada situación, ser ajeno a lo que está sucediendo o, si bien se puede tener injerencia en algo, permanecer excluido por los demás. La expresión proviene del derecho de uso de velas en un velatorio, derecho reservado a los familiares y amigos íntimos del fallecido.

Pueblo chico, infierno grande: Crítica a las sociedades de los pueblos pequeños, en donde todos sus habitantes se conocen y suelen propiciar grandes escándalos, precisamente por conocerse tan bien.

No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios: Expresión tomada del Evangelio según San Mateo, IV, 4, que muchas personas suelen utilizar parcialmente, al decir no solo de pan vive el hombre, omitiendo la segunda parte, quizá la más importante.

No es oro todo lo que reluce: A veces, las apariencias engañan. El oro, todos lo sabemos, brilla como muchos metales, pero no todo lo que brilla es metal precioso. En la vida, sucede algo similar: no todo es como nos parece.

Meterse en camisa de once varas: La locución tuvo su origen en el ritual de adopción de un niño, enla Edad Media. El padre adoptante debía meter al niño adoptado dentro de una manga muy holgada de una camisa de gran tamaño tejida al efecto, sacando al pequeño por la cabeza o cuello de la prenda. Una vez recuperado el niño, el padre le daba un fuerte beso en la frente como prueba de su paternidad aceptada. La vara (835,9 mm) era una barra de madera o metal que servía para medir cualquier cosa y la alusión a las once varas es para exagerar la dimensión de la camisa que, si bien era grande, no podía medir tanto como once varas (serían más de nueve metros). La expresión meterse en camisa de once varas se aplica para advertir sobre la inconveniencia de complicarse innecesariamente la vida.

Las apariencias engañan: En inglés, equivale a no juzgues un libro por su tapa y es la mejor definición para no caer en el error de juzgar equivocadamente a una persona a través de su apariencia.

Hombre prevenido vale por dos: La persona que obra con precaución lleva ventaja sobre la que no lo hace.

Hasta que la muerte nos separe: Frase que establece la indisolubilidad del sacramento del matrimonio y que integra la fórmula del ritual que enla Iglesia católica pronuncia el sacerdote y en otras, los propios contrayentes. La locución se basa en una frase bíblica (Mateos, 10, 9) que dice el celebrante: Que el hombre no separe lo que ha unido Dios.

El tiempo de las vacas gordas: Según cuentala Biblia (Génesis), cierta vez el faraón tuvo un sueño singular e inquietante: vio cómo siete vacas gordas eran devoradas por otras tantas vacas extremadamente flacas. Desconcertado por tal visión, convocó a los adivinos y agoreros más afamados del país, pero ninguno de ellos supo interpretar satisfactoriamente la pesadilla. Ante tal circunstancia, hizo comparecer ante sí a José, hijo de Jacob y Raquel, que se hallaba en prisión y este le explicó que las siete vacas gordas simbolizaban “los siete próximos años, que serían de abundancia y prosperidad”, mientras que las siete vacas flacas representaban la “escasez y penurias que harán que se olvide toda la abundancia de la tierra de Egipto durante otros siete años, y el hambre consumirá la tierra”. Con el tiempo, la frase el tiempo de las vacas gordas adquirió el valor de aludir a cualquier período de prosperidad material, pero con la advertencia implícita de que a ese período habrá de sucederle otro de necesidades y apremios.

A buen entendedor, pocas palabras: La persona inteligente comprende rápidamente lo que se le quiere decir, sin necesidad de que las cosas le sean dichas con muchas palabras.

Actividades

* Leamos en clase estas aclaraciones y tratemos de reproducirlas sin mirar el presente material. Estaremos, entonces, en condiciones de emplearlas debidamente cuando el caso lo amerite. Continuamos las actividades que son sugeridas en la revista de “Tareas”.