Los habitantes de aquel valle, que desde entonces fue conocido como el valle del silencio, intentaron por todos los medios hacer sonar sonidos en sus calles. La música que antes alegraba el lugar había desaparecido. Lo intentaron con todos los instrumentos musicales; tocaban la guitarra, pero nada se escuchaba; interpretaban y cantaban canciones, pero sus voces estaban mudas, nada alegraba el valle.
Parecía imposible deshacer la maldición; si nada sonaba, ¿cómo podían escucharse?; si nada se oía, ¿cómo podían crear un sonido entre todos? Ya no podían gritar ni hablar unos de los otros, y esto mejoró sus relaciones, pero echaban de menos las risas y la música.
Fue entonces, desde el silencio, cuando aprendieron a escucharse a través de las miradas y los gestos. Sin gritos era más fácil entender y escuchar, aunque nada dijeran. Aprendieron a comunicarse escribiéndose lo que tenían que decirse, y en la escritura no se puede gritar a los demás. De este modo, todos se escuchaban y así fue como escuchándose tuvieron una idea: entre todos construirían una gran campana que colocarían en lo alto de la torre, de esta manera, el sonido de la campana estaría por encima del valle y podría escucharse ajeno a la maldición. Cuando la hicieron sonar, muchas campanadas pudieron escucharse. El sonido de la campana era oído por todos. Comenzaron a reír, llenos de alegría. Unos a otros se abrazaron y fue entonces cuando se dieron cuenta de que se estaban escuchando reír. El sonido de la campana, aquella que habían fabricado entre todos, había roto el silencio del valle del silencio. Desde entonces aquel dejó de ser un ruidoso valle y se convirtió en uno del que salían las más bellas melodías.
Cecilia Rodríguez Ruiz
Sugerencias
• Leemos el cuento, nos detenemos en el último párrafo y nos preguntamos qué creemos que harán con la campana.
• Conversamos con los niños acerca del cuento; qué es lo que les gustó y, mientras comentan, vamos intercalando algunas preguntas para situar el problema: ¿qué ocurría en ese valle?, ¿por qué se molestó el mago?, ¿qué aprendieron sus habitantes?, ¿cómo solucionaron el problema?
• Planteamos a los niños cómo podríamos hacer nosotros para convivir mejor en el aula.
• Comunicamos el propósito de la clase: hoy vamos a escribir entre todos nuestras normas de convivencia.
Ámbito: Así pienso, me expreso y me comunico
Dimensión: Lenguaje Oral y Escrito
