Daño a la autoestima
Destruir la autoestima de una persona, criticarla, insultarla, despreciarla o discriminarla constantemente también son formas de violencia. Y a veces estos golpes al espíritu son mucho más dañinos que los del
cuerpo, porque dejan heridas imborrables, ya que la mayoría de las veces las víctimas no piden ni reciben la ayuda que necesitan porque no tienen heridas físicas que mostrar.
Causa cultural
Como este tipo de violencia doméstica comienza, generalmente, en la privacidad del hogar, pasa inadvertido, a veces durante muchos años. Desde niño, se cría al hombre como fuerte y privilegiado; mientras que a la mujer como débil y obediente. Esta forma de educar, obviamente, a la larga forma la personalidad
tanto del hombre como de la mujer totalmente diferente, pero solo culturalmente, ya que no está basada en aspectos biológicos. De ahí es que nace la falsa creencia de que el hombre es superior a
la mujer y que esta debe “obedecerle”.
Y si no hay “obediencia”, se desencadena la violencia. Por eso, como la base de la sociedad es la familia, una de las formas de erradicar la violencia intrafamiliar es cambiar los modelos de educación de los hijos e hijas en el hogar. Es la única manera, no hay otra.
Violencia intrafamiliar en Paraguay
Tan solo entre enero y febrero de 2012, según datos estadísticos de la Policía Nacional, ya se había registrado un total de 214 casos de violencia familiar, en los que fueron víctimas las mujeres. Dos posibles casos terminaron en muertes.
Las mujeres son las más perjudicadas con la violencia familiar, aunque tampoco están exentos los varones, que registraron 27 casos.
Del total de casos que afectan a las mujeres, 132 corresponden a las concubinas, 23 a las esposas y 19 a las
hijas.
El 45 % de las agresiones denunciadas son producto de la violencia física a una o más personas en el hogar, mientras que el 30 % implica violencia psicológica.
En todos los casos de abandono de hogar, la agresión física es señalada como la causa detonante.
Muchos casos de violencia no transcienden o, lo que es peor, no son denunciados
ante la policía.
¡Felices vacaciones! ¡Hasta el año que viene!
