Llega el invierno y con él las festividades de San Juan

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Se observan nubes grises en el cielo que no dejan pasar la luz del sol, tan necesarias para el frío del campo. Ya no se ven las flores por doquier, como en primavera... se acerca una nueva estación. ¿Cuál será?

¡En invierno San Juan dice que sí!

Una tradición rica en alegría, juegos toda clase de comidas típicas, deleitando a los que desafían al frío invierno para participar de tan bulliciosa fiesta. Toda una organización en las iglesias, escuelas y colegios, para comenzar los preparativos; las abuelas con sus listas para la preparación del tan delicioso mbeju, ya están fritando el chicharõ trenzado, el chipá asador calentito en el ajaka y al lado las ricas butifarras.

Ya está el yvyra sỹi con el premio mayor en la cima, esperando a algún trepador audaz a quien no le importará llenar de grasa su ropa para obtenerlo.

¡Cuidado! Que se viene rodando la pelota tata detrás los chicos corren con ganas para darle una patada a esa bola de fuego.

¡Miren a José subiendo por el yvyra sỹi! ¡Fuerza, fuerza José! –le gritan desde lejos.

Los más pequeñitos juegan a poner la cola al chancho con los ojos vendados y dando vueltas y vueltas antes de ir hacia la pizarra donde está dibujado el chanco sin cola. Vamos Felipe a la derecha, ¡a la derecha! ¡Bravo Felipe! ¡Lo hiciste! –lo felicita la mamá.

Todos alrededor del tata ári jehasa, el frío anima a don Julián y armado de valor se quita el calzado para reafirmar que su fe está puesta en San Juan, y cruza sin titubear las brazas extendidas en el suelo como dos metros de largo. ¡Qué valor don Julián!

¡Qué explosión! ¡Es el Judas kái!, son las doce de la noche. ¡San Juan dice que sí!

Autora: Petrona Molinas.