Los hijos y su lugar en la familia

Este artículo tiene 11 años de antigüedad
Imagen sin descripción

A veces el simple hecho de ocupar un lugar en un orden de nacimientos va ligado a la asunción de un determinado papel en la familia.

El primogénito, el segundo y el pequeño

Si bien no siempre es así el orden puede provocar que en determinados casos se den características especiales en cada uno de ellos:

Primogénito. Muchas expectativas de los padres pueden volcarse de un modo especial sobre el primogénito. En ocasiones, si se trata de un varón, puede tender a reproducir la imagen paterna, mientras que si es una niña, suele tomar como modelo a la madre. El hecho de ser el mayor de los hermanos conlleva que a veces pueda ir asumiendo anticipadamente determinadas responsabilidades, reproduzca actitudes y valores paternos, y ejerza también de modelo para los más pequeños. Es posible que el primer hijo interiorice normas y pautas de conducta de los padres, muestre una especial responsabilidad, auto exigencia y cierto liderazgo, y desarrolle una elevada capacidad de resistencia a la frustración.

Segundo hijo. A veces desempeña un papel que intenta equilibrar o complementar al que ejerce el primogénito. El segundo hermano se va ganando igualmente su posición en la familia, y a veces lo hace a partir del rol que juega el mayor. Puede mostrarse más autónomo, con más independencia de criterio. A veces disfruta de un mayor margen de autonomía, por lo que puede encontrarse el camino allanado por el hermano mayor o tener que abrir las puertas para ganar un mayor espacio de libertad. Probablemente desarrolle una especial iniciativa y creatividad, o un cierto grado de rebeldía, por oposición, o como complemento, al papel adoptado por el hermano mayor.

Hijo menor. El pequeño de la casa puede recibir una atención especial incluso por parte de sus hermanos. En función de la conducta de aquellos, puede manifestar cierta dependencia de sus hermanos mayores, solicitarles su ayuda. Aprende de ellos, convirtiéndolos también en modelos y en un referente a tener muy en cuenta. En determinados casos su resistencia a la frustración podría ser menor que la de su hermano mayor. Aun cuando no sea así, el menor de varios hermanos suele ser considerado el mimado o consentido de la casa, a veces tan solo porque se presta atención a las demandas lógicas de su edad. Tiende por ejemplo, a manifestar naturalidad o espontaneidad en su conducta, despierta cierta alegría y simpatía, e intenta mediar y conciliar en las discusiones. Cuando nace un tercer hijo los padres ya han tenido tiempo de sumar, a la experiencia del primero, la experiencia añadida del segundo. Tienen conocimientos y criterios más claros, saben más o menos lo que hay que hacer, y suelen mostrar menos inseguridad y ansiedad respecto a lo que es en sí la tarea de educar.

Actividades.

1. Observa a tus hijos e identifica si poseen algunas de las características descritas en el escrito.

2. Una vez realizada la tarea anterior conversa con cada uno de ellos a fin de explicarles el lugar que ocupan en la familia y lo importante que son para ella.

Fuente.

Educar sin gritar, Guillermo Ballenato. España - 2007.