Los niños superdotados se encuentran en muchas escuelas del país inmersos dentro de un sistema educativo para todos que, en muchos casos, representan un verdadero problema para el docente. Y precisamente porque requieren una atención individualizada.
Los superdotados poseen altos niveles de capacidad en las áreas cognitivas, creativas y/o artísticas, tienen capacidad de liderazgo, se destacan en asignaturas específicas; de hecho, necesitan servicios y actividades que la escuela convencional no suele ofrecer. Físicamente no se diferencian de niños de su misma edad. Algunos tienen talentos especiales para la música, artes plásticas, deportes; otros, capacidades intelectuales y del aprendizaje (adquirir, recordar y emplear grandes informaciones, relacionar una idea con otra, hacer juicios sensatos, comprender el funcionamiento de sistemas superiores de conocimientos, resolver problemas dando nuevas soluciones).
Trabajar con niños talentosos no es tarea fácil, requiere por parte del docente: apego a las innovaciones, investigaciones a la lectura, ser sistemático y metódico, tener inclinaciones diversas, técnicas metodológicas y dominio de contenidos programáticos, planes de contingencias, apertura para aceptar propuestas, proyectos y críticas, querer enseñar a niños superdotados.
Los padres también tienen la responsabilidad de ayudar, acompañar y motivar a los hijos organizando trabajos con la escuela de manera que ese hijo superdotado no se enfrente a problemas de conducta y adaptación social (adaptarse a la clase, aceptarse a sí mismo y a los otros, aislarse de los compañeros, aburrirse y frustrarse).
Actividades
1. Diseño de un plan individualizado.
2. Aprovechar las inclinaciones del niño (tecnología, idiomas, arte, deportes, redacción).
