Uno de los principales grupos humanos que forman esa reserva humana es, sin dudas, el gremio educativo, LOS MAESTROS Y MAESTRAS.
Porque no han de existir aulas del saber en este mundo en las que se torture a niños, niñas y jóvenes hablándoseles solo de las desgracias e inmoralidades, o de otras miserias causadas por las mezquindades de los adultos, sino, al contrario; en todas ellas, siempre habrá educadores y educadoras que tratan y tratarán de inculcar virtudes o los mejores blasones del género humano, de generación en generación.
Porque las escuelas, los colegios y universidades no han sido creados para que desde sus aulas se contagie a las comunidades con cánceres sociales que roben la paz, la alegría, el entusiasmo, la fe y hasta la esperanza, sino que han sido instituidos para velar porque los hombres y las mujeres de este planeta conserven su condición de seres humanos.
Resembrar de fe y esperanzas las empobrecidas calles del país, llenas hoy de inseguridad, de amarguras y de contaminaciones de corrupción por doquier, es la “prioridad uno” de los buenos ciudadanos, en esta hora aciaga.
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Porque sembrar de pesimismos, maldiciones y desesperanzas los hogares, las calles, el éter, las rutas del país, los lugares de trabajo, los clubes y las plazas, es esterilizar las ilusiones ciudadanas, y es también una forma de corrupción que irá minando cual plaga implacable los cimientos mismos de la nación.
El Paraguay necesita más que nunca de ciudadanos creativos, de ciudadanos que sepan reencender el fuego aún escondido entre las cenizas, para levantar de nuevo vuelo y surcar orgulloso, cual ave fénix, en el cielo azul, rumbo a su merecido bienestar.
Los educadores y educadoras deben estar en permanente búsqueda de razones para la esperanza, y si no las encuentran por ningún lado, deben crearlas. Y no es posible crear lo que no existe sin creer que podrá existir.
La esperanza siempre tendrá poder germinativo en nuestro suelo y la podremos ir resembrando cuantas veces sean necesarias.
¡SALUD, MAESTROS Y MAESTRAS PARAGUAYOS!