Nada más importante que la sobriedad

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Muchas personas piensan que la Navidad es sinónimo de embriaguez, es decir, emborracharse hasta el olvido. En estas fechas los reportes de accidentes son alarmantes. Ojalá la Navidad de este año nos encuentre a todos rodeados de nuestra familia, muy felices, y no trastornados en lamentaciones por accidentes o pérdidas de vidas.

Para celebrar la Navidad, nada más importante que la sobriedad. En este sentido, recordemos algunas reflexiones del papa Francisco, mencionadas en la homilía de la misa del gallo del año 2015:

«En una sociedad frecuentemente ebria de consumo y placeres, de abundancia y lujo, de apariencia y narcisismo, Dios nos llama a tener un comportamiento sobrio, es decir, sencillo, equilibrado, lineal, capaz de entender y vivir lo que es importante».

«En un mundo a menudo duro con el pecador, e indulgente con el pecado, es necesario cultivar un fuerte sentido de la justicia, de la búsqueda y también poner en práctica la voluntad de Dios».

«Ante una cultura de la indiferencia, que con frecuencia termina por ser despiadada, nuestro estilo de vida ha de estar lleno de piedad, empatía, compasión y misericordia, que extraemos cada día del pozo de la oración».

«Jesús nace en la pobreza del mundo, porque no hay un puesto en la posada para él y su familia. Encuentra cobijo y amparo en un establo y viene recostado en un pesebre de animales. Y, sin embargo, de esta nada brota la luz de la gloria de Dios».

«De este Niño, que lleva grabados en su rostro los rasgos de la bondad, misericordia y amor de Dios Padre, brota para todos nosotros sus discípulos, como enseña el apóstol Pablo, el compromiso de renunciar a la impiedad y las riquezas del mundo, para vivir una vida sobria, justa y piadosa».

¡Feliz Navidad! ¡Hasta el próximo año!