Compara estos dos grupos de palabras
serio: se-rio
monstruo: mons-truo
lirio: li-rio
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
estatua: es-ta-tua,
estancia: es-tan-cia
Gregorio: Gre-go-rio
justicia: jus-ti-cia
diferencia: di-fe-ren-cia
individuo: in-di-vi-duo
perpetuo: per-pe-tuo
conferencia: con-fe-ren-cia
superficie: su-per-fi-cie
camarero: ca-ma-re-ro
atestiguan: a-tes-ti-guan
dicen: di-cen
mesas: me-sas
plumas: plu-mas,
recogen: re-co-gen
Ángel: Án-gel
débil: dé-bil
túnel: tú-nel
mármol: már-mol
López: Ló-pez
hábil: há-bil
útil: ú-til
ámbar: ám-bar
Félix: Fé-lix
cárcel: cár-cel
Gómez: Gó-mez
Pérez: Pé-rez
Sánchez: Sán-chez
Martínez: Mar-tí-nez
Rodríguez: Ro-drí-guez
Hernández: Her-nán-dez
cáliz: cá-liz
árbol: ár-bol
frágil: frá-gil
huésped: hués-ped
estiércol: es-tiér-col.
Fíjate en el grupo A
* Todas las palabras son llanas, porque llevan el golpe de voz o acento en la penúltima sílaba.
* Todas las palabras de este grupo terminan en vocal o consonante n o s.
* Conclusión: No llevan acento ortográfico o tilde.
Fíjate ahora en el grupo B
* Todas las palabras son llanas por la misma razón que en el grupo A.
* Pero... ¡atención!: no terminan ni en vocal ni en consonante n o s.
* Conclusión: Llevan acento ortográfico o tilde.
Disfruta de estos chistes. Encierra en círculo las palabras llanas que encuentres.
¿Qué le dice un gusano a otro gusano?
Me voy a dar una vuelta a la manzana.
Están dos piojos en la cabeza de un señor calvo, y uno le dice al otro:
—Alfredo, vámonos de aquí que este terreno ya está pavimentado.
¿Por qué los elefantes no montan en bici?
Porque no tienen el dedo meñique para tocar el timbre.
¿Cómo puedes saber si hay un elefante debajo de tu cama?
Porque estás tocando el techo con tu nariz.
Un gato caminaba por un tejado maullando: ¡Miau, miau!
En eso, se le acerca otro gato repitiendo: ¡Guau, guau!
Entonces el primer gato le dice:
—Oye, ¿por qué ladras si tú eres gato?
Y el otro le contesta:
—¿Es que uno no puede aprender idiomas?
Una señora está en la puerta de su casa con su gato, pasa un señor y le pregunta: “¿Araña?”.
Y la señora le contesta: “¡No; gato!
