Palabras llanas (segunda parte)

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Palabras llanas son aquellas que cargan el golpe de voz o acento natural en la penúltima sílaba.

Compara estos dos grupos de palabras

serio: se-rio

monstruo: mons-truo

lirio: li-rio

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estatua: es-ta-tua,

estancia: es-tan-cia

Gregorio: Gre-go-rio

justicia: jus-ti-cia

diferencia: di-fe-ren-cia

individuo: in-di-vi-duo

perpetuo: per-pe-tuo

conferencia: con-fe-ren-cia

superficie: su-per-fi-cie

camarero: ca-ma-re-ro

atestiguan: a-tes-ti-guan

dicen: di-cen

mesas: me-sas

plumas: plu-mas,

recogen: re-co-gen

Ángel: Án-gel

débil: dé-bil

túnel: tú-nel

mármol: már-mol

López: Ló-pez

hábil: há-bil

útil: ú-til

ámbar: ám-bar

Félix: Fé-lix

cárcel: cár-cel

Gómez: Gó-mez

Pérez: Pé-rez

Sánchez: Sán-chez

Martínez: Mar-tí-nez

Rodríguez: Ro-drí-guez

Hernández: Her-nán-dez

cáliz: cá-liz

árbol: ár-bol

frágil: frá-gil

huésped: hués-ped

estiércol: es-tiér-col.

Fíjate en el grupo A

* Todas las palabras son llanas, porque llevan el golpe de voz o acento en la penúltima sílaba.

* Todas las palabras de este grupo terminan en vocal o consonante n o s.

* Conclusión: No llevan acento ortográfico o tilde.

Fíjate ahora en el grupo B

* Todas las palabras son llanas por la misma razón que en el grupo A.

* Pero... ¡atención!: no terminan ni en vocal ni en consonante n o s.

* Conclusión: Llevan acento ortográfico o tilde.

Disfruta de estos chistes. Encierra en círculo las palabras llanas que encuentres.

¿Qué le dice un gusano a otro gusano?

Me voy a dar una vuelta a la manzana.

Están dos piojos en la cabeza de un señor calvo, y uno le dice al otro:

—Alfredo, vámonos de aquí que este terreno ya está pavimentado.

¿Por qué los elefantes no montan en bici?

Porque no tienen el dedo meñique para tocar el timbre.

¿Cómo puedes saber si hay un elefante debajo de tu cama?

Porque estás tocando el techo con tu nariz.

Un gato caminaba por un tejado maullando: ¡Miau, miau!

En eso, se le acerca otro gato repitiendo: ¡Guau, guau!

Entonces el primer gato le dice:

—Oye, ¿por qué ladras si tú eres gato?

Y el otro le contesta:

—¿Es que uno no puede aprender idiomas?

Una señora está en la puerta de su casa con su gato, pasa un señor y le pregunta: “¿Araña?”.

Y la señora le contesta: “¡No; gato!