Roa Bastos, palabra mayor de nuestras letras

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Dejó el mundo material el 26 de abril de 2005, pero su voz, la de Augusto Roa Bastos, fue la más alta, tan alta, que se hizo escuchar en los confines de la Tierra. Cumplió, como respetuoso de la palabra dada, lo prometido en los versos finales de su poema “Dulce Tierra mía”: “A los cuatro vientos voy a gritar/ ¡Viva el Paraguay! ¡Viva el Paraguay!”.