Sexualidad y ética

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Los adolescentes están en una etapa de su vida en que precisan de una información exacta y adecuada sobre sexualidad, y desean poder hablar sobre sexo abierta y honestamente. Por ello, es preciso que se les brinde una educación sexual integral.

Es muy frecuente que los temas referentes a la sexualidad estén sujetos a juicios de valor. Casi siempre, la sociedad en general, y los individuos en particular, se preocupan por determinar si las conductas asociadas con la sexualidad son buenas o malas, correctas o incorrectas y morales o inmorales. Lo preocupante es que el punto de vista y la ideología de la persona o institución que emite el juicio son muy subjetivos.

La sociedad, determinante

Es indiscutible que todas las sociedades dictan, de alguna manera, normas y reglamentos sobre la conducta sexual. La forma en que se encara depende de la concepción que se tenga de la sexualidad. Por lo tanto, si se la concibe como una fuerza instintiva al servicio de la reproducción, se considerarán malas aquellas conductas que no tengan esa finalidad; tal sería el caso de la homosexualidad, por ejemplo. Cuando este tipo de ideas prevalecen, la sexualidad es controlada mediante rígidos principios y prohibiciones, y no podrá ser modelada por los que la practican.

La sexualidad como vínculo

Pero si se considera la sexualidad como un vínculo para las relaciones sociales, su valoración será muy diferente, y las conductas sexuales podrán aceptarse o no, dependiendo de factores diferentes de su finalidad reproductiva. La educación de la sexualidad será vista como un modo de socializar la sexualidad. Es innegable que en la educación sexual informal que se imparte, se reconoce la importancia que tienen los valores y, muchas veces, el educador, también tiene un código de valores que, con frecuencia, son transmitidos nuevamente sin reflexión o conciencia previa, y sin consideración del grupo con quien se trabaja.

La familia, la clave

La institución transmisora de los valores es, esencialmente, la familia. Así, los niños aprenden desde pequeños las actitudes hacia el cuerpo y los órganos sexuales; los modelos y la naturaleza de estímulos que pueden evocar la respuesta sexual; la valoración que los padres otorguen a las actividades de cada sexo; el papel del afecto.

En esta etapa de la vida, el niño adopta, sin cuestionamientos, como suyos los valores que se le inculcan; recién en la adolescencia, cuando busca autonomía, se plantea la necesidad de adoptar un sistema de valores que incluya aquellos que se aplican a la conducta y a la vida sexual. Lo ideal sería que adoptara un sistema propio y no asumir automáticamente, sin reflexión, los valores familiares y sociales vigentes.

Capacidad: Conozco los valores éticos y morales

Actividades

1. Explico por qué los temas referentes a la sexualidad están sujetos a juicios de valor.

2. Expreso cuál es el papel de la sociedad en la conducta sexual de sus miembros.

3. Indico de qué depende la forma de encarar la conducta sexual.

4. Señalo a qué y cómo responde el educador respecto a la educación sexual.

Fuente: Rodríguez Carrillo, Silvia M. (2011). Formación ética y ciudadana. 9. º grado. Asunción: Vazpi SRL.