Sexualidad y ética (2)

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En la lección anterior aprendimos que la sexualidad no abarca solo lo físico, sino que forma parte de un todo; es aprender a conocernos, a aceptarnos, a expresarnos y ser felices con nuestra sexualidad.

Capacidad: aprendo qué es la sexualidad.

Hemos visto que la sexualidad lo invade todo: la psicología, las relaciones humanas, nuestra personalidad y que es una de nuestras formas de entendernos y de comprender la realidad. Por ello, una reflexión sobre la sexualidad solo puede elaborarse a partir de una concepción integral de la persona. Cuestionarnos sobre la sexualidad es preguntarnos por el ser humano. Toda actividad, toda conducta, todo sentimiento y emoción queda impregnada por la sexualidad.

Por ello, es importante que:

Aprendamos a conocernos. Lo cual significa algo más que saber cómo funciona nuestro cuerpo como seres sexuados. Implica conocer cómo somos, principalmente; cómo reaccionamos ante las cosas, qué emociones tenemos y cómo las expresamos para conocer a los demás y relacionarnos con ellos.

Aprendamos a aceptarnos. Estar a gusto con nuestro cuerpo, con nosotros mismos. Debemos aprender a sentir que nadie es mejor o peor, porque en sexualidad todos somos únicos.

Aprendamos a expresarnos. Hay muchas formas de expresar nuestros deseos y el afecto: palabras, miradas, abrazos, caricias, halagos. Nuestro erotismo va variando a lo largo de las etapas de nuestra vida. El sexo es una forma más de expresar nuestros deseos, pero no la única.

Aprendamos a ser felices. Es lo principal. Si logramos todo lo citado anteriormente, lograremos ser felices.

El rol de los padres

Los padres deberían estar capacitados para contribuir a la educación sexual de sus hijos. Hasta los que piensan que les falta información, que no tienen ideas o que son anticuadas, o a aquellos que sienten vergüenza de abordar el tema. Para hacerlo, no deben ser sexólogos. Tampoco lo son en otros temas como salud o economía, pero se informan y actualizan. Es importante lo que puedan aportar desde su experiencia y conocimiento; con la sexualidad no debe haber diferencia. Si no se sienten seguros para hablar o quieren despejar alguna duda acerca del desarrollo sexual de sus hijos, consulten con un psicólogo especializado en estos temas.

El principal error

Una gran equivocación que pueden cometer los padres es interpretar con ojos de adulto las manifestaciones de la sexualidad de sus hijos, dado que, obviamente, las sensaciones y vivencias, no son las mismas. Por lo tanto, es importante que se pongan al nivel de los adolescentes y se animen a hablarles del tema.

Actividades

1. Explico por qué cuestionarnos sobre sexualidad es preguntarnos sobre el ser humano.

2. Señalo la importancia de conocernos, aceptarnos y expresarnos.

3. Determino cuál es el rol de los padres.

4. Expreso por qué no es necesario que sean sexólogos.

5. Indico el principal error de los padres.

Fuentes

Recuperado de: www.guíainfantil.com; Rodríguez Carrillo, Silvia M. (2011). Formación ética y ciudadana. 9. º grado. Asunción: Vazpi SRL.