Mandarina, naranja y pomelo son injertados desde hace tres años en las comunidades de Santa Rosa, San Ignacio y San Patricio con ayuda de la Pastoral Social.
El ingeniero Damián Centurión dijo que los agricultores han demostrado un mayor interés en implementar en sus fincas este sistema, que tiene numerosas ventajas en los cultivos asociados.
El injerto es fácil de hacer y se puede incluso conservar la variedad que el productor prefiere. Se cosechan en tres años las primeras frutas y además las plantas no son grandes, lo que facilita la asociación con otros rubros agrícolas entre las hileras, explicó el ingeniero Centurión, de la Pastoral Social.
El productor Pablino Fretes manifestó que hace tres años comenzó a experimentar la técnica del injerto en la producción de mandarina en una parcela de media hectárea en la compañía Tañarandy de San Ignacio. Indicó que asoció el rubro con arveja y piña, y obtuvo buenos resultados.
Con la variedad tradicional se tarda demasiado para obtener las frutas, comentó Fretes.
