Restauran retablo que es un patrimonio nacional

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En Quyquyhó, departamento de Paraguarí, nuevamente brilla con todo su esplendor el retablo de la iglesia Natividad de María. Esta obra de origen franciscano fue construida en 1825 y es considerada un patrimonio nacional.

QUYQUYHÓ, Dpto. de Paraguarí (Aldo Lezcano, corresponsal). El padre Ramón Estigarribia, responsable de la iglesia Natividad de María, fue el encargado de presentar a los pobladores el altar restaurado, en un acto realizado el domingo último, después de una misa. La reliquia data de 1825 y es considerada un patrimonio nacional.

El párroco destacó la importancia del logro y relató que la restauración fue iniciada por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y llevó dos años para su culminación. Mencionó que para empezar había una exigencia de una contrapartida local y que la parroquia no contaba con recursos, por lo que se tuvo que recurrir a la administración municipal de aquel entonces.

El padre Estigarribia indicó que la comuna donó G. 15 millones como garantía para el inicio de los trabajos, mientras el Consejo Económico Parroquial aportó G. 43 millones. Agradeció a los directivos de dicho consejo y a los fieles que con su colaboración también hicieron posible la restauración del altar.

Costo de obra

Olga Zucchini, exjefa de la Unidad de Patrimonio Histórico, que tuvo a su cargo el emprendimiento, señaló que el MOPC corrió con los gastos de salario y traslado del personal, así como la compra de materiales, pero no pudo precisar exactamente cuánto fue lo que gastó la institución estatal.

Sin embargo, destacó que “si esta obra era realizada por profesionales extranjeros, hubiese tenido un costo aproximado de US$ 200 mil (G. 880 millones), y puedo asegurar que este trabajo costó mucho menos que eso”.

Zucchini señaló que para la recuperación íntegra fue aplicada una técnica italiana y que los componentes nunca fueron repintados. Explicó que en una intervención anterior fue aplicada goma laca, que con el tiempo se había oxidado, causando el oscurecimiento de la policromía original. Señaló que los componentes estaban muy maltratados por el paso del tiempo, especialmente por efecto de las goteras.

“Ahora queda con la policromía original, las gomas laca fueron eliminadas con solvente químico y queda intacta la parte original. Además aplicamos una lámina de oro en las partes faltantes. Estamos seguros de que, con este trabajo, el altar y las figuras podrán mantenerse en el tiempo, pues hemos utilizado tecnología especial para la restauración”, expresó Zucchini.

Al explicar otras restauraciones complementarias realizadas, especificó que encontraron que solamente las tallas de San José Obrero y la Virgen de la Candelaria estaban totalmente repintadas con pinturas sintéticas ordinarias, que fueron eliminadas en forma mecánica con bisturí.

Trabajo mancomunado

La arquitecta Miriam Mármol, coordinadora de la Unidad de Patrimonio del MOPC, habló del proceso de restauración que permitió recuperar el estado original del retablo y las imaginerías.

“Me sorprendió el trabajo mancomunado; el pueblo se dio cuenta de la importancia de esta reliquia que es uno de los patrimonios históricos más importantes del país”, dijo Mármol.

Los técnicos trabajaron incluso los días feriados, con el propósito de culminar la restauración y reposición de los colores, en un taller montado en la misma iglesia parroquial.

El jefe de las tareas realizadas en la última parte del proyecto fue Inocencio Ruiz Díaz, mientras los técnicos que formaron parte del equipo son Rosa Villagra, Delio Samaniego, Marcos Román y Miguel Ángel Benítez.