Aromáticas y medicinales

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Las plantas constituyen la farmacia de la naturaleza y, por ello, los científicos las estudian constantemente, descubriendo día a día nuevas y prometedoras propiedades. En esta página iremos analizando algunas de ellas, pero solamente en el sentido de presentarlas para que el lector las descubra y conozca. Antes de hacer uso de estas plantas en sentido medicinal, debe consultar a su médico de cabecera.

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Clavo de olor (Syzygium aromaticum)

Son los botones (flores que aún no abren) secos del clavero o árbol del clavo (familia Myrtaceae, nativo de Indonesia), usados como especia en las cocinas de todo el mundo. Históricamente, los clavos han sido usados en la cocina india por su delicado sabor, que se comunica tanto a las salsas como a las carnes, en la medicina Ayurveda, la medicina tradicional china, la herbolaria occidental y la odontología. Poseen una proporción alta de una sustancia llamada eugenol, que actúa como calmante (analgésico) para emergencias dentales y, mezclado con óxido de zinc en polvo, como cemento dental, pues tiene propiedades analgésicas, antinflamatorias, antibacterianas ,y sobre todo, anestésicas. Los clavos también se utilizan como carminativo, para incrementar el ácido clorhídrico en el estómago y mejorar el peristaltismo. Se dice que los clavos también son un producto natural antihelmíntico. El aceite esencial se emplea en aromaterapia cuando se necesitan estimulación y calentamiento, especialmente para los problemas digestivos. Se dice que la aplicación tópica sobre el estómago o el abdomen calienta el tracto digestivo. Aplicado a una cavidad en un diente con caries, alivia el dolor de muelas. Los clavos pueden emplearse ​​internamente en forma de té, y como tópico en forma de aceite para relajar los músculos. En cocina se utilizan enteros o molidos pero, como son extremadamente fuertes, se usan en poca cantidad, generalmente en combinación con la canela y la nuez moscada.

Clematis (Clematis hilarii)

También conocida como cabello de ángel, es una planta trepadora nativa de Sudamérica y se cultiva universalmente como ornamental en jardines. Produce buena fragancia de sus flores blancas; al principio huelen a almendras. Se enmata y en los veranos se carga de flores. Huele muy bien, pero es venenosa. Fuera de los jardines, es una maleza que, generalmente, se encuentra en la copa de los cítricos. Todas las partes verdes de la planta son irritantes, de sabor quemante y acre, y tienen un uso medicinal como rubefacientes y vexicantes. Sus hojas para cataplasmas, como cáustico y rubefaciente; expele los vermes de lastimaduras de animales. La infusión se usa para mitigar lepra, sarna y otras enfermedades cutáneas. Los indígenas ya la usaban en mezcla con el kuruguai y el para para’í para controlar las piedras de la vesícula. Tiene fama de curar todo problema reumático a la gente que se acuesta y duerme sobre el colchón rellenado con el cabello de ángel. La retención de líquidos también es tratada con un hervor de unos 3 min de 5 gramos de cabello de ángel por litro de agua. Además de ser un buen diurético, sirve para los males hepáticos y de los riñones. Una compresa de 10 g de la planta que se hierve por cada litro de agua sirve contra los dolores reumáticos y la tendinitis. Se puede cosechar en cualquier época del año.

Fuentes: Remedios Naturales del Paraguay, de Caio Scavone, Ed. Servilibro; Wikipedia, y ecomania.com