Aromáticas y medicinales

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Las plantas constituyen la farmacia de la naturaleza y, por ello, los científicos las estudian constantemente, descubriendo día a día nuevas y prometedoras propiedades. En esta página iremos analizando algunas de ellas, pero solamente en el sentido de presentarlas para que el lector las descubra y conozca. Antes de hacer uso de estas plantas en sentido medicinal, debe consultar a su médico de cabecera.

F

Fenogreco (Trigonella foenum graecum)

También conocido como alholva, es una legumbre (como las lentejas o los garbanzos), aunque a menudo es confundido con un cereal. Es una planta anual originaria de Asia, muy usada en la gastronomía de países asiáticos, tanto las hojas como las semillas, de las que también se puede elaborar harina. Las hojas se pueden comer crudas en ensaladas y otros platos fríos, o cocinadas como cualquier otra hoja verde en platos calientes. Con la harina se elabora pan egipcio y las semillas también se usan como especia. Tradicionalmente, el fenogreco se ha utilizado por sus propiedades nutricionales y medicinales, ya que ayuda a adelgazar, a controlar la diabetes e incluso previene la caída del cabello, pero esta legumbre aporta muchos más beneficios a nuestra salud. Aporta vitaminas A, B y C, y minerales como el calcio, fósforo, potasio, zinc, manganeso, magnesio, sodio, selenio y el hierro, mucílagos y fibra. Una infusión de sus semillas u hojas frescas o secas alivia la sinusitis, el dolor de estómago, los ardores, los gases y malas digestiones, el mal aliento (halitosis) e inflamaciones gastrointestinales. En el caso de llagas en la boca, gingivitis o dolor de garganta se hacen gárgaras con la infusión y después se escupe. En caso de quemaduras en la piel, las hojas de fenogreco puestas como una cataplasma ayudan a aliviarlas. Para mejorar el crecimiento del cabello se recomienda incorporar las hojas y semillas en la dieta habitual o también hacer una infusión con las semillas y aplicar dando un masaje energético sobre el cuero cabelludo.

Frángula (Rhamnus frangula)

Es conocida en herboristería como “la planta del estreñimiento” por su potente efecto como laxante suave. Es un arbusto que crece en Europa, Asia y norte de África, del que se utiliza la corteza. Sus efectos son purgantes y colagogos, y se mantienen por varios días, pero hay que extremar el cuidado en su consumo, pues es muy purgante y vomitiva, especialmente en los niños. Contiene diversos principios activos, como frangulina, glucofrangulina, ácido crisofánico, fisiciona y crisofanol. La decocción se prepara con 5 a 10 g de corteza (1 cda. de corteza triturada) en 1 litro de agua; hervir durante 15 min y dejar reposar 2 horas. Tomar por la noche, antes de dormir, 1 a 2 tazas del preparado.

Fucus (clase Phaeophyceae)

Es un género de algas pardas que se encuentra en las zonas intermareales de las costas rocosas del océano Atlántico, en Europa y Norteamérica. Uno de sus principales usos es como acelerador del metabolismo basal y regulador de la tiroides, por lo que se utiliza en tratamientos de adelgazamiento, obesidad y artritis. Al contener altas dosis de yodo, esta planta es un aliado para que la tiroides funcione correctamente, ya que el yodo es el alimento de esta glándula. Además, contiene vitamina C y B, ambas necesarias para el buen funcionamiento del tiroides. Por su función drenante es un buen diurético que en casos como la retención de líquidos, el reuma o la artritis ayuda a evitar los dolores provocados por exceso de líquido. Además posee altas dosis de fibra, que ayudan a combatir el estreñimiento y a depurar el organismo. También tiene propiedades desinfectantes y bactericidas que lo convierten en un perfecto aliado para acabar con heridas, úlceras y demás dolencias de la piel.

Fuentes: Remedios Naturales del Paraguay, de Caio Scavone, Ed. Servilibro; Wikipedia y ecomania.com