Aromáticas y medicinales

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Las plantas constituyen la farmacia de la naturaleza y, por ello, los científicos las estudian constantemente, descubriendo día a día nuevas y prometedoras propiedades. En esta página iremos analizando algunas de ellas, pero solamente en el sentido de presentarlas para que el lector las descubra y conozca. Antes de hacer uso de estas plantas en sentido medicinal, debe consultar a su médico de cabecera.

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Genciana (Gentiana lutea)

Planta perenne natural del sur y este de Europa, que se encuentra en montañas calcáreas a más de 1000 m de altura. Se destaca por sus propiedades intensamente amargas que residen especialmente en su raíz y, en menor medida, en el resto de la planta, haciendo de ella un apreciado tónico digestivo y aperitivo. La genciana se usa con frecuencia como componente de bebidas tónicas amargas (bitter, vermú, amargo de angostura y otras). Su raíz es el principal remedio tónico amargo usado en medicina popular. Era utilizado en la Edad Media como un antídoto contra ciertos venenos. Las partes medicinales son las subterráneas desecadas de la planta y, en menor medida, las aéreas frescas. Se considera especialmente útil en estados de decaimiento por enfermedad crónica y en todos los casos de debilidad del sistema digestivo y falta de apetito. Se toma oralmente en los tratamientos de dolencias de hígado, indigestión, infecciones gástricas y anorexia. No debe usarse en pacientes con úlceras duodenal o gástrica. La raíz pivotante puede ser tan gruesa como el brazo de una persona, de la que salen varias ramificaciones bien desarrolladas. Se extrae a finales del verano o en otoño, y se seca para un uso posterior. Las decocciones extraídas de su imponente rizoma han hecho la fortuna de algunos fabricantes de aperitivos ya que, aumentando las secreciones de las glándulas salivales y gástricas, abren naturalmente el apetito. Como además disipan los espasmos y tonifican los nervios, son un buen preámbulo para una comida.

Ginkgo (Ginkgo biloba)

Es un árbol caducifolio de porte mediano que puede alcanzar los 35 m de altura. Originario de China, es único en el mundo y constituye uno de los mejores ejemplos de fósil viviente conocidos. Es muy longevo; se han localizado algunos ejemplares con más de 2500 años. Un año después del estallido de la bomba de Hiroshima, en la primavera de 1946, cerca de un kilómetro de distancia del epicentro de la explosión, un viejo Ginkgo destruido y seco empezó a brotar. Para Hiroshima, se transformó en símbolo del renacimiento y objeto de veneración, por lo que se le llama “portador de esperanza”. Después del desastre, se despertó la curiosidad en la ciencia médica por estudiar sus propiedades curativas. De las hojas del ginkgo se obtiene un extracto que posee flavonoides que al ingerirse aumentan la circulación sanguínea central y periférica. El extracto de Ginko biloba se considera un eficaz remedio natural para combatir trastornos circulatorios cuando se toma en tratamientos prolongados y sistemáticos. Esto beneficia a las personas en edad madura y senil, ya que sus organismos pierden capacidad para irrigar adecuadamente los tejidos, especialmente el cerebro, y eso provoca la pérdida de memoria, cansancio, confusión, depresión y ansiedad. El consumo de Gingko aminora estos síntomas y, además, hace más eficiente la irrigación en el corazón y las extremidades. Se ha indicado también para la prevención de tromboembolias, arteriosclerosis y derrames cerebrales, por tener efectos vasodilatadores y antioxidantes que actúan sobre el mecanismo vascular. Las sensaciones de vértigo, mareos ocasionales y episodios de migraña, vinculados con una disminución del riego sanguíneo a nivel cerebral, pueden también ser combatidos con tratamientos a base de Ginkgo biloba. Puede constituir de gran ayuda para facilitar la recuperación a personas que han padecido accidentes vasculares o padecen enfermedades como el párkison, alzhéimer o problemas de corazón.

Fuentes: Remedios Naturales del Paraguay, de Caio Scavone, Ed. Servilibro; Wikipedia, y ecomania.com